La convergencia económica real de España

Una discusión recurrente que suelo tener con algunos amigos y familiares es acerca de la convergencia real de España con los países fundadores de la UE (antigua CEE) desde 1975 hasta hoy día.

Cuando afirmo que no se ha avanzado nada, la gente no suele creérselo. El mantra europeísta ha arrasado las mentes de mucha gente que no cuestionan lo bien que le ha ido a España en la UE y todo lo que se ha avanzado.

Evidentemente, estamos mejor que en 1975 ¿qué país no lo está?, pero realmente el progreso no ha sido tal si nos comparamos con otros muchos países que sí han cerrado brechas como Irlanda o Corea del Sur.

Pues bien, esta mañana me he decidido a comprobarlo yo mismo y me he creado una hoja de cálculo que he exportado a PDF.

Los datos de 1975 los he extraído de esta interesante página:

https://www.indexmundi.com/facts/indicators/NY.GDP.PCAP.KD/compare#country=es

Podemos comparar el PIB per cápita y otras muchas variables macroeconómicas entre países.

Los datos de 2017 los he extraído de aquí:

https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_sovereign_states_in_Europe_by_GDP_(PPP)_per_capita

En España somos muy dados a discutir datos, lo cual es absurdo, así que dejemos que hablen por si mismos:

PIB per cápita 1975-2017

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El caldo de cultivo

Una de las cuestiones filosóficas que atañe al Derecho es si el juez ha de ser un mero aplicador de la Ley, como un robot que encaja unos hechos en un tipo penal, o debe interpretarla para adaptarla a las circunstancias sociales del momento y a partir de ahí, dictar una sentencia adaptada.

Veamos, más que la opinión pública, la publicada en Alemania, respecto al “tema”.

¿Por qué me refiero a la opinión publicada y no pública?

Alemania, seguramente es el país más culto de Europa. Sin embargo, eso no significa que una mayoría de alemanes sean seres cultos e informados de la realidad política internacional, ni mucho menos. Basta recordar que uno de los motivos del éxito económico de Alemania es tener a una mayoría de obreros altamente cualificados y una población universitaria relativamente pequeña (al contrario que España). Puede que algunos de estos obreros sean tipos exquisitamente cultos y formados, pero, por lo general, son ávidos lectores del tabloide alemán Bild y su aún más intensa célebre edición dominical. No es por tanto de extrañar que sea el diario más vendido en Alemania.

Con ello quiero decir, que el alemán medio, como el español, o de cualquier otro país occidental al uso, no tiene ni idea de política internacional, ni le interesa. España, para ellos, es el país donde ir a pasar unos días al sol mientras se bebe cerveza a buen precio. Punto. Del mismo modo, para el español medio, Alemania es un país de lengua inextricable, con muchas fábricas de automóviles y donde beben cerveza hasta orinarse encima.

El problema radica en el siguiente escalafón cultural. El tipo que ha leído algo. Su conocimiento de España es muy somero y marcado por lecturas, normalmente sesgadas, que, no sólo confirman su cliché (sesgo de confirmación), sino que además explican la realidad en su totalidad de una manera sencilla (como el marxismo o cualquier otra religión laica o no). Estas lecturas normalmente comienzan con ecos de la muy exitosa, y autoasumida por la izquierda y gran parte de la derecha española, Leyenda Negra, así como obras románticas como el Don Carlos de Schiller.

Dentro de esta fauna se encuentran los opinadores y articulistas de los periódicos alemanes. Una buena parte de los artículos que he leído estos días están escritos desde un conocimiento muy somero de la realidad política española (incluso corresponsales) y un complejo de superioridad que se asienta en el éxito económico de su país. La Leyenda Negra sigue de plena vigencia en Alemania, donde se ha asumido acríticamente el relato victimista de los secesionistas, especialmente entre los medios de izquierdas.

Vamos a ver sólo dos extractos de artículos recientes a modo de ejemplo para hacernos una idea (traducciones mías, así que sujetas a errores).

La señora Macher recaba las opiniones de un procesalista de Barcelona llamado Jordi Nieva que indica que las penas en España son especialmente duras. No sólo hay muchos delitos, el doble que en el Código Penal alemán, sino que las penas son muy altas. La reforma del Código Penal del año 1995 (la reforma Belloch, por el nombre del Ministro de Justicia del PSOE) endureció las penas, pero ¿por qué lo hizo? Efectivamente, la culpa es de Franco. Según nos informa la señora Macher, recabando la opinión del experto Nieva “cada país tiene su propia tradición jurídica y, por supuesto, los 40 años de dictadura franquista han marcado nuestra mentalidad”. Es decir, la reforma llevada a cabo por el antifranquista PSOE del Código Penal franquista de 1944, conllevó un endurecimiento de las penas por culpa de la mentalidad franquista de los del PSOE.

Por otro lado, la sensación que tenemos la sociedad española es justo la contraria (no hace falta recordar el movimiento pro cumplimiento íntegro de las penas o a favor de la cadena perpetua).

El artículo termina con la opinión de otro experto jurídico, el penalista Joan Queralt, quien indica que un Tribunal Supremo sancione por desobediencia a políticos electos es un caso único en el contexto internacional. Curioso argumento que compra un periódico alemán (¿hace falta recordar la historia?): si soy elegido democráticamente puedo hacer lo que me dé la gana. Si acaso tuviera que ser juzgado el político elegido democráticamente, mucho mejor un juez local, que es más maleable a la presión política del rey de taifas de turno.

  • Der Spiegel: en este caso un señor llamado Jacob Augstein va a calzón quitado y pide directamente: “Asyl für Puigdemont!“.

El artículo tiene frases tan cursis y pretenciosas como:

“Carles Puigdemont es el revolucionario de la triste figura”.

“Puigdemont no lucha contra molinos de viento, sino contra un real e implacable enemigo: El Estado Central español que se defiende con todos los medios contra su amenazante destrucción”.

Y termina el artículo: “La detención de Puigdemont es una vergüenza. Para España. Para Europa. Para Alemania.

Aparte de que Cervantes debe de estar revolviéndose en su tumba, lo que es una vergüenza es este artículo y este señor que viene a alabar la figura de un personaje que ha intentado acabar con la unidad de un país europeo, por cierto, socio, al menos hasta hoy, de Alemania. Y lo ha querido hacer por las bravas, saltándose las leyes nacionales y regionales.

La argumentación jurídica, política o de cualquier otro tipo brilla por su ausencia. Sólo hay romanticismo, emoción a lo “Sturm und Drang“, el descamisado revolucionario frente al depravado opresor.

No puedo evitar mencionar las declaraciones de la Ministra de Justicia alemana, una tal Katarina Barley del Partido Socialista Alemán, socio de Gobierno de Merkel:

“La decisión del juez es absolutamente correcta. Así lo esperaba”. Y sigue “Puigdemont es  un hombre libre en un país libre, precisamente la República Federal de Alemania”.

Quien quiera entender que entienda.

Si Rajoy y su Gobierno tuvieran la más mínima dignidad, a las 11.34 h del sábado 7 de abril, se estaría tramitando una queja formal al Gobierno alemán y llamado a consultas al embajador español en Alemania. A mí me la trae al pairo que humillen a Rajoy y a su Gobierno, es que nos humillan a nosotros, a los españoles.

Éste es el panorama.

Nichts zu feiern (nada que celebrar)

El 31 de octubre de 2017 se han cumplido 500 años de las 95 tesis de Lutero. Existe la leyenda de que éstas se colgaron de la iglesia de Wittenberg, lo cual es falso. Realmente las envió Lutero a Alberto de Brandemburgo. A pesar de que los territorios germanos fueran probablemente ya entonces la zona más culta de Europa, de poco hubiera servido exponerlas en una iglesia cuando la mayoría de la población era analfabeta. Además seguramente las escribió en latín.

Este texto es corto, pero me anticipo, por si no quiere seguir leyendo: no voy a hablar bien de Lutero, ni del cristianismo.

Desde el catolicismo en el que me he educado, Lutero es visto como un hereje, un corrupto. Sin embargo, creo que no es correcto. Lutero no es más que la sublimación del catolicismo, como muy bien ha puesto de manifiesto el actual papa de Roma conmemorando el quinto centenario de la Reforma con los luteranos.

Reconozco que el cristianismo traspuesto e impuesto en la Europa pagana ha refinado en cierto modo al hombre occidental, pero a cambio de haberle hecho perder su esencia, de haberle sumergido en un mundo de culpa, arrepentimiento por pecados imaginarios y, por tanto, penitencias absurdas.

¿No hubiera sido mejor dejar que el cristianismo occidental hubiera seguido inmerso en la inmensa corrupción moral del papado de Roma hasta llegar a su total desvirtuación? ¿No han sido las religiones europeas originarias la historia de dioses con toda su grandeza y heroísmo, pero también con sus mezquindades y corrupciones?

El cristianismo arraigó en el Sur de Europa para traernos un dios ajeno: incorrupto, inasible, perfecto, alejado de lo terrenal y finalmente, santos inmaculados.

Sin Lutero, el cristianismo europeo occidental hubiera perecido para dejar paso de nuevo al paganismo que latía en lo más profundo del corazón del europeo, especialmente del del Sur, lleno de sensualidad e imperfección.

Tuvo que llegar un fanático espíritu sajón a denunciar lo que todos sabían, que las indulgencias eran una filfa, que el Purgatorio era un cuento, que las reliquias son pura superstición y que la adoración a los santos y la virgen María no eran más que el antiquísimo politeísmo disfrazado.

Puro fundamentalismo que conecta a los habitantes de los húmedos bosques europeos con los semitas del desierto que, antes y ahora, pretenden imponernos su alucinada y fanática visión de la existencia.

Lutero, no sólo acabó con lo poco que quedaba de Roma y Grecia en Europa, sino que la lanzó a un sinfín de guerras, divisiones y enfrentamientos. Y el muy hipócrita decía que no quería fundar una nueva confesión.

Nada que celebrar en este quinto centenario.

¿Mentiras o ignorancia?

Últimamente el tema catalán es la principal noticia y lo cierto es que desde los periódicos se dicen cosas que son directamente falsas.

Voy a referirme a una noticia, de hoy mismo, que denota tal grado de ignorancia o de mentira, según se quiera ver, que me he visto obligado a registrarme y comentarla.

La noticia es ésta y éste es el párrafo que me ha indignado (no “enervado”, enervar significa debilitar, no “poner de los nervios”):

“….Si tras lo que pase en el referéndum está dispuesto a negociar un nuevo estatus en el que Cataluña fuera una especie de Baviera a la española – el nombre oficial del lander es Estado Libre de Baviera– todavía habría espacio….”

Lo primero, en su denominación oficial, Baviera se denomina Estado Libre, no por ninguna veleidad independentista, sino que es una denominación que data del siglo XIX y hace referencia a que ya no se trata de una monarquía, sino de una república. Por cierto, Baviera no fue el único estado libre, hubo bastantes más con esa denominación. No hace falta una gran labor de investigación, ni ser experto en derecho consitucional comparado. Basta ir a la Wikipedia en alemán y buscar “Freistaat“:

“Estado libre es una denominación con origen en el siglo XIX para aquél estado libre no regido por monarcas, es decir para una república”

“Freistaat ist die im 19. Jahrhundert entstandene deutsche Bezeichnung für einen von keinem Monarchen regierten freien Staat, das heißt für eine Republik. “.

Más adelante en esta misma entrada se verá que la denominación “libre” no tiene hoy un significado más que histórico, ya que todos los estados alemanes son iguales constitucionalmente:

“Tampoco en la estructura de la República Federal de Alemania con su sistema federal la denominación Estado Libre tiene ninguna calificación legal, ya que todos los estados de la República Federal poseen la misma posición constitucional”

“Auch in der Struktur der Bundesrepublik Deutschland mit ihrem föderalen System hat die Bezeichnung Freistaat keine rechtliche Bedeutung, da alle Länder der Bundesrepublik die gleiche verfassungsrechtliche Stellung besitzen. ”

Por tanto, Baviera, constitucionalmente, no posee singularidad alguna más allá de que usa una denominación histórica nacida en el siglo XIX y que hace referencia a su paso de monarquía a república.

Si hay un caso similar en España, podría ser el de Asturias que oficialmente se denomina Principado de Asturias por motivos históricos, pero sin trascendencia legal alguna.

En Baviera, hay lengua propia, pero lo que no se sabe es que en Alemania hay muchas, muchísimas lenguas. De hecho, en un mismo Estado federal suelen convivir varios “Dialekte”. Hay tantos que los agrupan en tres: dialectos alto, medio y bajo alemanes. Si no pertenecen al mismo grupo, no son fácilmente inteligibles entre ellos, es decir, un germanoparlante puede captar el significado de alguna palabra o idea expresada en una frase si escucha atentamente.

La particularidad del bávaro es que tiene muchos hablantes, unos 13 millones, y es mucho más usado en el día a día que los demás, especialmente en zonas rurales. Además, Baviera es una zona muy aferrada a las tradiciones, tanto que es habitual ver los domingos, incluso en la misma Múnich, a muchos bávaros vestidos con el traje típico de la región llamado “Dirndl” para ellas y “Lederhosen” para ellos. En España se nos haría raro ver los domingos a madrileños con el traje de chulapos o a salmantinos vestidos de charros, excepto alguna celebración folclórica.

Además, no en toda Baviera se consideran bávaros, sino que en el Norte de la región, la zona donde está Ingolstadt (ciudad sede de Audi), se consideran más bien francones, hay más población protestante (el catolicismo es una seña de identidad bávara) y no hablan bávaro, sino francón (el idioma de la zona de Fráncfort).

Por poner un ejemplo muy claro, en los institutos de Baviera y en la Universidad de Múnich las clases son en alemán.

Por último, indicar que las traducciones del alemán al español son mías por lo que seguramente sean  muy mejorables.

La antigua bastardía de los borbones

A la reina Isabel II, cuyo reinado va de 1833 a 1868 la casaron con un primo suyo, Francisco de Asís de Borbón, del que se dice que era homosexual y conocido como Paquita, por lo que el matrimonio fue un fracaso. Se sospecha desde entonces que el rey Alfonso XII era hijo de uno de los múltiples amantes que tuvo la reina, el militar valenciano Enrique Puigmoltó y Mayans.

De aquí derivaría la bastardía de los borbones. En cualquier caso, lo que es seguro, es que es hijo de su madre: la reina Isabel II.

Sin embargo, la auténtica bastardía de los borbones españoles provendría de un momento anterior y sí tendría como consecuencia que los borbones del siglo XIX y posteriores no tendrían de Borbón más que el nombre.

Carlos IV se casó con una noble italiana llamada María Luisa de Parma. Los últimos años al frente de Carlos IV fueron muy ajetreados por culpa, como siempre, de los franceses, primero inmersos en su revolución y después conquistando Europa con Napoleón al mando. Carlos IV se vio superado por los acontecimientos y además, le salió un hijo bobo, el futuro rey Fernando VII. Al final, se entregó la corona a Napoléon que la cedió a su hermano José, también conocido como Pepe Botella. Tras la derrota napoleónica, la corona retornó definitivamente a Fernando VII.

Los reyes Carlos IV y María Luisa de Parma terminaron sus días exiliados en Italia, donde murieron.

En el lecho de muerte, la reina María Luisa, reveló a su confesor in artículo mortis, Fray Juan de Almaraz que, de los 14 hijos que había tenido, ninguno lo era de su legítimo esposo, Carlos IV.

Al parecer, éste era impotente, y la reina gozó de varios amantes, al igual que su nieta, Isabel II. Uno de estos amantes fue Manuel Godoy, hombre fuerte en el Gobierno de Carlos IV y de origen más o menos humilde. Godoy, despreciado por el pueblo en su momento y por los historiadores posteriormente, fue un arribista, es decir, un trepa que llegó a lo más alto por ser un tipo astuto, además de amante de la reina.

Fray Juan de Almaraz no desveló el secreto de la reina, pero sí lo dejó escrito en una carta que debía entregarse a su confesor tras su muerte.

De alguna manera, este asunto llegó a oídos de Fernando VII que hizo encerrar al confesor de la reina en la torre del castillo de Peñíscola (Castellón) en 1827 como reo de alta traición. Allí permaneció incomunicado hasta que en el año 1834, con 67 años, y con Isabel II ya en el poder, fue liberado en virtud de una amnistía para presos políticos del absolutismo. Decrépito y enfermo, parece ser que volvió a su Extremadura natal donde terminó sus días.

Si estos hechos fueran ciertos, el último rey Borbón legítimo que hubo en España fue Carlos IV.

De esta carta habló en su día el escritor Juan Balansó. Sin embargo, no había prueba alguna, hasta que en el año 2011, el periodista y escritor, José María Zavala, en su libro Bastardos y Borbones, reprodujo la carta de Fray Juan de Almaraz, hallada en el Ministerio de Justicia.

Algunos historiadores ponen en duda toda esta historia aludiendo a los nulos periodos de privacidad que habría tenido la reina María Luisa de Parma, lo que haría muy difícil que tuviera encuentros carnales con otros hombres.

Una vez más, la respuesta definitiva la tiene la ciencia a través de unos análisis de ADN, que creo que nunca se llevarán a cabo.

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La famosísima “La familia de Carlos IV” (1800). Óleo de Goya donde vemos a algunos de los protagonistas. En el centro la reina María Luisa de Parma y el rey Carlos IV. A la izquierda según se mira, con Goya a sus espaldas, y en posición adelantada, el futuro Fernando VII.

Alucinaciones vascongadas (I)

Recientemente ha tenido lugar la derogación en el Parlamento de Navarra de la Ley de símbolos, que posibilita la exhibición de la bandera de la comunidad autónoma vasca hubo durante el pleno una pequeña guerra de banderas. Los diputados de UPN y PP han mostrado en sus escaños la bandera oficial y tradicional de Navarra, mientras que los representantes de I-E han ondeado la bandera de la II República española.

Por otro lado, hoy ha sido el día elegido por los terroristas etarras para realizar una pantomima a la que llaman entrega de armas.

A raíz de estos dos noticias, voy a escribir una serie de entradas al respecto del nacionalismo vasco en las que no pretendo ser exhaustivo, aunque sí riguroso.

Como no puede ser de otra manera, hay que comenzar hablando de las alucinaciones de un tipo de Bilbao llamado Sabino Arana Goiri, a quien un día se le ocurrió que los vizcaínos no eran españoles.

Sabino, antiguo carlista, ante la derrota sufrida a cargo de los liberales llegó a la conclusión, con la ayuda de su hermano Luis, de que la provincia de Vizcaya no era España. Después amplió el territorio a Álava y Guipúzcoa. Más tarde llegó el turno de Navarra.

Sabino tenía un problema, era muy vizcaíno, pero no sabía vascuence. Esto no era, sin embargo, lo más grave. Lo peor era que las provincias vascas llevaban siendo parte del Reino de Castilla desde más o menos el año 1200 no habiendo los vascos en tanto tiempo sentido ni ansia de liberación, ni oprobio ninguno ante este hecho, más bien al contrario. Por citar sólo dos ejemplos, tenemos en la Historia a los famosos Legazpi o a Blas de Lezo.

Había pues que inventarlo todo. Desde el nombre de la nación vasca, ortografía para su lengua, nombres propios para sus habitantes y, por supuesto, una bandera.

Para el nombre de la nación vasca, su ignorancia del vascuence le llevó a hallar la palabra Euzkadi (más adelante Euskadi). Según nos cuentan los vascoparlantes, el nombre es un puro dislate, ya que toma la raíz “euskal” (lengua vasca) y le añade la partícula “-adi” usada en vasco para conjuntos de plantas. Por poner un ejemplo que se entienda: supongamos que “pino” en vascuence se dice igual que en español. La palabra en vasco para decir “pinar” sería “pinadi”. Siguiendo con el ejemplo, “encinar” sería “encinadi” (ver libro de Juaristi “El bucle melancólico”)

Años después, sus acólitos se dieron cuenta del ridículo y lo cambiaron a Euskal Herría o grafías similares. Aunque oficialmente, el dislate se ha convertido en oficial. Una muestra más de que otorgar oficialidad a una cosa no le otorga respetabilidad.

La ortografía del vascuence no estaba fijada, así que se ha inventado una cuyo único fin ha sido el de separarla de la española y demás lenguas latinas. Por poner un ejemplo, vamos a fijarnos en el uso de la letra k.

En latín la letra griega k no existe. En su lugar, para representar este sonido, los latinos usaron la letra c o q. Las lenguas latinas como el español, italiano, francés o portugués siguen esta línea, reservándose la “k” para palabras de origen no latino, normalmente de origen griego, como “kilo-”. De hecho, en alemán, que no es una lengua latina, se pasó de las runas al alfabeto latino, pero se siguió como modelo la ortografía griega. De ahí la preponderancia de la k y el uso de la y, especialmente en las palabras alemanas de origen griego. Por ejemplo, en griego “synónymos”, en español “sinónimo” y en alemán “Synonym”.

Los nombres propios también eran un problema. En esta página, por ejemplo, tenemos los nombres de los alcaldes de Santurce desde mediados del siglo XIX. Todos se han llamado como nos hemos llamado todos los españoles: Juan Tomás, José Francisco, Manuel e incluso Remigio, por citar algunos. No es hasta recientemente cuando de repente salta una señora que se llama Aintzane (ignoro cómo se pronuncia).

A Sabino, llamarse igual que un señor de su denostada León o Castilla, es decir, tener un nombre español le ponía malo y se le ocurrió que había que hacer un santoral vasco, traduciendo la raíz original del nombre al vasco sin pasar por el latín. Y así comenzó a inventar nombres propios “vascos”, recurriendo incluso hasta al arameo (no es broma). Gorka, Joseba, Mikel o Kepa son algunos de los nombres fruto de las elucubraciones de este ignorante trastornado.

Su propio nombre le planteó problemas. Sabino intuía que los nombres femeninos en vasco terminan en “e” y los masculinos en “a”. Aplicando esta lógica Sabino debía pasar a ser Sabina. Pero claro, el cachondeo podía ser mayúsculo, sobre todo tratándose de un tipo tan varonil como el Arana Goiri, así que decidió que su nombre en vasco era Sabin y punto, que suena más machote. Y así ha quedado. De hecho la sede del PNV se llama “La Casa de Sabino” o “Sabin etxea”, cuando realmente debía haber sido “Sabina etxea”.

El Gobierno vasco, en su labor social, pone a disposición de todos este libro de humor conocido como Santoral Vasco por Sabina Arana Goriri aquí.

En la próxima entrada, trataremos el tema de la bandera y algún otro.

Acerca de la etimología de charro

Conocer la etimología de las palabras es algo que siempre me ha interesado, ya que, de alguna manera, habla de lo que fuimos y lo que pasó. Sin embargo, la etimología es una disciplina a menudo oscura y fantasiosa. En su afán por encontrar respuestas, los etimologistas acuñan con demasiada frecuencia orígenes no contrastados o directamente inverosímiles. Estas etimologías quedan plasmadas en los diccionarios, fosilizadas durante años y años sin que nadie las revise o ponga en duda.

Una de las etimologías que me había llamado siempre la atención es la de “charro” referente al habitante de una comarca de la actual provincia de Salamanca. Aunque suele tomarse la parte por el todo y al final se asimila charro a salmantino, hay que precisar que el adjetivo charro, en puridad, ha de aplicarse a los originarios del Campo Charro. El Campo Charro ocupa, aproximadamente, la zona centro de la provincia. En esta zona el paisaje característico es el encinar o dehesa en un relieve ondulado. La provincia de Salamanca contiene otras comarcas como Las Arribes, Sierra de Béjar, la Armuña etc. Sin embargo, el paisaje y folclore charro se ha erigido en símbolo de la provincia de Salamanca, como si así fuera toda ella. No es un fenómeno extraño. De igual modo, el traje típico bávaro se asocia con toda Alemania cuando ni siquiera es algo propio de toda Baviera y, desde el extranjero, se asocia el traje de sevillana como común a toda España y bien sabemos que no es así.

Volviendo al tema, llevaba tiempo indagando acerca del origen de esta palabra, habiendo encontrado una única explicación no muy convincente a mi juicio, y que la propia RAE recoge: charro proviene del vascuence “char” (“txar”, según la actual ortografía) que significa débil o defectuoso. Así, sin más.

Como he dicho al principio de esta entrada, la etimología y por extensión, la toponimia, nos conecta con nuestro pasado. Sí, también, con nuestro pasado más gamberro. Apodos o términos despectivos para designar al pueblo de al lado y sus habitantes no son extraños en la toponimia: Vellacos, Tornadizos, Tiñosillos etc. Sin embargo, me parece muy improbable que charro tenga como origen un gentilicio despectivo en vascuence (relacionado con este tema, puede leer acerca del gentilicio beleguino).

En su origen, el nombre de Extremadura, del latín Extrema Dorii (Más allá del Duero), hacía referencia al espacio entre el río Duero y las montañas del Sistema Central. A su vez, podemos diferenciar entre la Extremadura leonesa y la castellana. La castellana abarca las provincias de Soria, Segovia y Ávila (en el escudo de Soria figura hoy en día la leyenda “Soria Pura Cabeza de Extremadura”). La Extremadura leonesa comprende la provincia de Salamanca.

Con la conquista de Toledo, en el año 1085, la frontera (no entender frontera en el concepto actual como una mera línea, sino como un territorio más amplio), se desplazó más al Sur y estos territorios pasaron a ser más seguros, alejados de las aceifas de los moros. A la zona se atrajeron repobladores del Norte. A la Extremadura castellana llegaron mayoritariamente repobladores de las montañas de Santander, Burgos y Vizcaya, mientras que a la Extremadura leonesa llegaron mayoritariamente repobladores leoneses y gallegos. La Extremadura leonesa, en su progreso hacia al Sur, llegó hasta las actuales provincias de Cáceres y Badajoz, que han sido finalmente quienes se han quedado con el nombre.

Por tanto, entre la etimología oficial de charro y la historia hay una clara divergencia. Los vascos nunca llegaron a repoblar el actual Campo Charro y, si lo hicieron, fueron en pequeño número y, es muy dudoso, que influyeran de tal manera. Es cierto, que parece existir un cierto número de topónimos salmantinos de posible origen vasconavarro como Narros, Naharros, Anaya, Arabayona etc. Sin embargo, éstos se concentran en el cuarto oriental de la provincia, la más cercana a la provincia de Ávila, es decir, aún lejos del Campo Charro.

He leído recientemente el libro del doctor en Filología Hispánica Felipe Maíllo Salgado “Acerca de la conquista árabe de Hispania” (lo recomiendo). En este libro se cita al geógrafo andalusí del siglo XI y XII al-Zuhrī, que denomina a los habitantes del territorio comprendido entre el Sistema Central y el Duero serranos (en árabe: Ŝarranīn, Ŝarranānīn y Ŝuryāniyyīn). Maíllo señala que los andalusíes denominaban al Sistema Central Las Sierras (en árabe: Ŝarrāt, plural de ŝarra). Este nombre lo tomaron prestado de una forma romance. El carácter “ŝ” corresponde a una fricativa postalveolar sorda y, según la Wikipedia, se pronuncia de manera similar a “shower” en inglés, “caixa” en portugués, o “lasciare” en italiano. O para entendernos, más o menos como Rajoy pronunciaría Bershka.

En conclusión, parece mucho más verosímil la tesis del doctor Felipe Maíllo Salgado, es decir, que charro provenga de una forma romance derivada del latín “Serra” (en español, sierra) que de una palabra vascuence que significa débil o defectuoso.

El candidato

A un día de las elecciones en EEUU, imaginemos que pudiera ganar un candidato que propone llevarse bien con Rusia y acabar con el actual clima de tensión empezando, por ejemplo, con el reconocimiento de Crimea como territorio ruso. Un candidato que dice que el DAESH ha sido producto de las políticas estadounidenses anteriores y que para acabar con él, buscará alianzas regionales con los árabes, en vez de enviar más tropas. Que reniega de la guerra de Irak, y no sólo eso, sino que afirma que el mundo es ahora peor sin Sadam Hussein y Gadafi. En definitiva, critica con dureza la política llevada a cabo en Oriente Próximo por los EEUU. Y por si todo esto fuera poco, deja caer una posible retirada de  los EEUU de la OTAN y el retorno de las tropas estadounidenses en Japón y Corea del Sur.

Sigamos. Supongamos además que este hipotético candidato de EEUU se muestra en contra de los tratados de libre comercio, por lo que el Tratado de Libre Comercio (TTPY)  entre la UE y EEUU, contra el que con tanta saña han protestado los anticapitalistas, quedaría en vía muerta.

Y para colmo, un candidato al que Wall Street no puede ver ni en pintura. Un par de encuestas favorables a este candidato y Wall Street entra en pánico y los índices se tiñen de rojo.

¿Sueño erótico de un progre? ¿Ha alcanzado Podemos el poder en EEUU? ¿Ha ganado Bernie Sanders las primarias del partido demócrata? Más bien, ha ganado las del Partido Republicano, pues este candidato es Trump.

En definitiva, lo que propone Trump es volver a la política aislacionista llevada a cabo por EEUU desde su fundación hasta la I Guerra Mundial. Eso que tanto reclaman los izquierdistas de todo el planeta desde hace muchas décadas.”Yankees go home!” Pues sí, adiós, nos vamos, que os vaya bonito, retornamos a casa.

¿Y entonces por qué odia la izquierda a Trump y ama a Clinton? ¿Por qué  ama a esa Clinton belicista? (no os perdáis por cierto este vídeo de doña Hilaria hablando de Gadafi, ídolo de la izquierda europea hasta hace no tanto).

¿Por qué quiere construir un muro entre EEUU y Méjico? Muchos de lo que ahora lo critican estaban encantados con aquel muro caído en el ’89 y que dividía a una misma nación ¿Por qué ha hecho comentarios machistas en privado? Al menos tan machistas y tan privada como éstos.

Si alguien me lo puede explicar, aquí abajo están los comentarios.

Breve reflexión sobre Economía y Política

En España nos encontramos con una derecha desideologizada, representada por el PP, y una izquierda, representada por PSOE (lo que queda de ello) y Podemos mucho más combativa en el terreno de las ideas.

El leitmotiv del PP es la gestión economía, en ello basan su discurso continuamente. Aunque realmente no está muy claro tampoco cuál es la escuela económica a la que se adscriben, se limitan a jactarse de una gestión económica mejor que la de sus rivales.

Por otro lado, tenemos al PSOE y Podemos, especialmente este último, cuyo discurso se basa en anteponer la Política a la economía.

Ambos partidos, como casi todos los partidos de izquierda, tienen a Marx como inspirador y rector de su ideología. Sin embargo, si por algo se caracteriza el marxismo es por su materialismo, es decir, explica y supedita todo a la Economía.

Pero no sólo eso, sino que además, se vanagloria de tener un método científico. El marxismo es pura Ciencia, con mayúsculas, a diferencia de las demás ideologías, plagadas de vagos conceptos inconcretos y metafísica.

Sin embargo, los herederos de Marx renuncian a la Economía y basan todo su discurso en la Política.El motivo es evidente: la caída del Muro de Berlín destapó, aunque ya se sabía, el fracaso económico del mayor experimento socialista de la historia. Los actuales regímenes socialistas tampoco gozan de ningún éxito económico (la economía china no podemos calificarla de socialista). La izquierda, por tanto, se ve obligada a cambiar de discurso y centrarse en conceptos poco científicos e irracionales. Por ello es la izquierda tan aficionada en las últimas décadas a acoger en su seno cualquier “ismo” que pase por delante, por muy estrafalario que sea.

Me resulta especialmente llamativo como la izquierda se entusiasma con cualquier pseudociencia, con especial afición a las terapias alternativas (ayurveda, homeopatía, movimientos antivacunas etc) sin base científica alguna. Al final va a ser verdad eso de que cuando se deja de creer en Dios, se empieza a creer en cualquier tontería.

Así nos encontramos con que la izquierda defiende conceptos políticos totalmente alejados del plano económico y del lenguaje científico como la “dignidad de un pueblo”, “la Patria”, “lo social”, “los derechos sociales”, “la ciudadanía” etc. Incluso el mismo nombre de uno de los partidos, Podemos, y sus lemas “Sí se puede” recuerdan, aparte de al famoso “Yes, we can”, a un ejercicio de voluntarismo propio de pensadores filofascistas. No queda rastro de la economía ni del cientifismo marxista.

La derecha española, por el contrario, renunció hace años a cualquier bandera política. No se plantean la lucha ideológica en temas tan políticos como el aborto, la educación, el modelo de Estado, la organización de la Justicia, la idea de Nación….nada. Curioso asunto cuando tienen fuentes filosóficas más que suficientes para construir un discurso alternativo.

La clave de todo este asunto es que sin dinero se puede hacer política, pero de cortos vuelos. Más bien conviene tener las arcas llenas para poder empezar a hacer Política de verdad. Y no sólo porque gobernar es gastar, sino porque una economía fuerte casi asegura poca contestación social ante los cambios políticos que se quieran realizar.

En la historia reciente tenemos dos claros ejemplos: la frase de Zapatero a Solbes en el estallido de la crisis: “Pedro ¡no me jodas! ¡No me digas que no hay dinero para hacer Política!”. Solbes se fue poco después al guano y Zapatero detrás. Y la oposición  del gobierno griego a la llamada troika. A Grecia, tras mucha declaración política grandilocuente, no le quedó más remedio que tragar aldabas en lo que ha podido ser una de las peores estrategias negociadoras de la historia.

No quiero caer tampoco en un materialismo y explicarlo todo a partir de la economía, pero llenar un discurso político de grandes frases y palabras cuando no hay detrás una economía fuerte que lo respalde suele llevar al fracaso y decepción. Y eso es lo que me temo que podría pasar en España algún día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Religión y ascenso del nazismo en Alemania

El apoyo al NSDAP (siglas en alemán de Partido Nacional Socialista Obrero Alemán) fue desigual. Lo interesante en este caso es la correlación que encontramos entre el apoyo al NSDAP y la religión predominante en la zona, católica o protestante.

En las imágenes a continuación se muestra una correlación casi perfecta entre el porcentaje de apoyo al NSDAP y la religión mayoritaria en la zona. En esta primera imagen observamos el porcentaje de voto en las elecciones de 1932, que terminaron con el NSDAP en primer lugar tras un fuerte ascenso. En blanco, las zonas donde el NSDAP alcanzó hasta el 30% de los votos; en amarillo hasta el 40%; en naranja hasta el 50%; y en marrón por encima del  50%.

voto1933

En este otro mapa tenemos el porcentaje de población católica en la Alemania de 1925. En rojo tenemos las zonas donde más del 60% de la población es católica.

catolicos1925

 

Nota: mapas extraídos de http://www.thomas-folberth.de/Anteil-der-W.ae.hlerstimmen-der-Nazis-an-den-Katholiken-1932-d-.htm, a su vez tomados de la página católica: http://www.thomas-folberth.de/Anteil-der-W.ae.hlerstimmen-der-Nazis-an-den-Katholiken-1932-d-.htm

En el año 1925, Alemania tenía 62.410.619 millones de habitantes, de los cuales el 64% era protestante (unos 40 millones de personas), mientras que el 32% era católico (unos 20 millones de personas). A grandes rasgos, los católicos eran mayoría en el Sur y en el Oeste del país, mientras que los protestantes lo eran en el Centro, Norte y Este. Actualmente, la situación ha cambiado. Alemania cuenta con casi 82.000.000 millones de habitantes de los cuales un 60% se consideran cristianos, siendo la mayoría católicos, con casi un 30% y un 28% protestantes. El reparto de zonas entre católicos y protestantes sigue siendo el mismo que el comentado anteriormente. Es decir, a pesar de que Alemania es la cuna de Lutero, Roma se mantiene fuerte. Son Baviera (en el Sur) y Renania Palatinado (al Oeste) las dos únicas regiones de Alemania donde más del 50% de la población se declarara católica.

En cualquier caso, estos datos deben matizarse. Cuando una persona hace la declaración de la renta en Alemania, puede elegir entre dar dinero a la Iglesia católica, protestante o a ninguna. A diferencia de lo que ocurre en España donde el resultado de la declaración es el mismo se marque la casilla de la Iglesia católica u otros fines de interés social, en Alemania se paga más. No es extraño que muchos fieles, no se adscriban a ninguna confesión con el fin de ahorrarse un dinero. Además el dato lo he sacado de la Wikipedia que no es 100% fiable. En cualquier caso, la tendencia es clara: secularización de la sociedad, más acusado en las zonas protestantes que en las católicas.

Hitler, como todos sabemos, fue un soldado austriaco que luchó en el ejército alemán en la IGM. Educado, como no podía ser de otra manera, en el catolicismo, sus encontronazos con su profesor de religión en el colegio, le alejaron de la práctica religiosa.

El Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP por sus siglas en alemán) fue un partido nacido en Múnich, capital de Baviera que, como hemos dicho, era y es la región de Alemania con mayor número de católicos.

Hitler, por tanto, era culturalmente católico y el NSDAP fundado región católica de Alemania por excelencia (Ratzinger es bávaro).

Sin embargo, no fue en las zonas católicas donde más porcentaje de voto obtuvo el NSDAP, sino en las de mayoría protestante. Es decir, el NSDAP no fue profeta en su tierra. :

El porqué el electorado católico no apoyó tanto a Hitler como el protestante ha sido objeto de debate y no hay una respuesta clara a este asunto. No obstante, creo que todo parte de una cierta ligazón entre el nacionalismo alemán (y el pangermanismo asociado al mismo) y el protestantismo:

1- Lo primero que debemos de tener en cuenta es que Lutero fue alemán y los príncipes que le siguieron en su separación de Roma, buscaban, en el fondo, la independencia frente al Sacro Imperio más que una verdadera reforma espiritual frente a la corrompida Roma. Había realmente más de política que de religión, al menos entre los mandamases.

2- La potencia alemana que impulsó la creación de Alemania en 1871 (II Reich) fue Prusia, íntimamente protestante y, a menudo, enfrentada a la católica Austria. Austria era un Imperio muy diverso, multiétnico, que acogía en su interior a numerosos pueblos eslavos (checos, eslovacos, eslovenos, croatas etc.), germanos (los propios austriacos), latinos (rumanos, vénetos etc.) y otras minorías. Su nexo de unión fue la religión cristiana, y especialmente la católica, frente a los musulmanes del Imperio Otomano. Hitler, de hecho, detestaba Viena y su mosaico de etnias de diferentes zonas del Imperio y así lo expuso en Mi Lucha (“Mein Kampf” en el original en alemán). Prusia, si bien es cierto que acogía a algunos eslavos (polacos, por ejemplo), nunca tuvo esa vocación de Imperio multiétnico y su divisa fue la unión de los pueblos alemanes.

3- Los católicos tienen como jefe religioso al papa de Roma, es decir, un extranjero (casi todos los papas han sido italianos). Los protestantes suelen organizarse en torno a iglesias nacionales sin injerencias foraneas. Este hecho determina que los católicos tengan una visión del mundo más “internacionalista”, por llamarlo de algún modo.

4- El sustrato del nacionalismo alemán es el pangermanismo. Por pangermanismo entendemos la doctrina política que proclama la unión de todos los pueblos alemanes (sajones, bávaros, austriacos, renanos etc.). Al igual que existe una identificación entre el anglicanismo, el nacionalismo británico y la casa real británica, existía una identificación entre el nacionalismo alemán y el protestantismo, así como la idea de que el catolicismo se oponía a la unión de todos los pueblos alemanes.

Max Weber, sociólogo y autor de La ética protestante y el espíritu del capitalismo fue miembro de la Liga Pangermana (“Alldeutscher Verband” en alemán), asociación que abandonó al no poder imponer en la misma su idea de cerrar la frontera a los trabajadores polacos del campo (temporeros).

Georg von Schönerer, político austriaco antisemita y pangermanista, proponía la conversión de Austria al protestantismo a través del Movimiento Rompamos con Roma (traducción libre mía, en alemán “Los von Rom Bewegung”).

Ejercicio de ucronismo ¿hubiera habido nazismo si no hubiera existido Lutero?