Las banderas de España

En estos últimos días no hay diario que no hable de una polémica con unas banderas, así que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, vamos a hablar de unas banderas más respetables y , al modo del ficticio programa “Fun with flags” de Sheldon Cooper, repasamos algunas de las banderas de la historia de España.

El 25 de septiembre de 1506 murió en Burgos Felipe I de Castilla, más conocido como Felipe “El Hermoso”. Felipe, primogénito de María de Borgoña y de Maximiliano I de Habsburgo, se casó con Juana I de Castilla, más conocida como Juana La Loca. Más allá de la recomendación de no beber agua muy fría tras un ejercicio intenso, poco nos dejó Felipe. Aunque bien pensado, nos dejó su bandera, la Cruz de Borgoña, que pasó a ser el estandarte de los ejércitos españoles

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hasta la adopción de la actual rojigualda en 1843. La bandera representa las astas de San Andrés, patrón de Borgoña, siendo los salientes de las aspas, la representación de los nudos de la madera. Según cuenta la leyenda, San Andrés fue crucificado, pero no quiso, por respeto a Jesucristo, que se le crucificara de la misma manera, así que se hizo en aspa.

Las aspas de San Andrés se encuentran representadas en muchas otras banderas:

La bandera asignada en 1845 a la provincia marítima de La Coruña  era la cruz de San Andrés azul sobre fondo blanco. Sin embargo, en 1891, la marina rusa protestó ante las autoridades españolas pues su pabellón de guerra era idéntico. España accedió y se le quitó un aspa. Cabe señalar que la actual bandera de Galicia no es más que la bandera de la provincia marítima de La Coruña.

La actual bandera de España, en sus colores, fue adoptada en 1785 como bandera de la Armada Naval tras un concurso convocado por Carlos III. La motivación para la adopción de estos colores es, en las propias palabras de Carlos III:

“…evitar los inconvenientes y perjuicios que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera Nacional de que usa Mi Armada Naval y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose a largas distancias ó con vientos calmosos con la de otras Naciones…”.

Es decir, colores llamativos para que, a lo lejos, se distinga claramente al buque español.

Como hemos dicho antes, esta bandera naval, pasó a ser la de la Nación y de todo el Ejército en 1843 reinando Isabel II.

La conocida como bandera republicana, más bien bandera de la II República, ya que en la I República se mantuvo vigente la bicolor, tiene un origen bien curioso. El movimiento intelectual y político prorepublicano había observado que la bandera nacional bicolor representaba únicamente los colores del antiguo Reino de Aragón (Aragón, Valencia, Cataluña y Baleares), dejando fuera a Castilla,”nervio de España”, cuyo pendón había sido un castillo amarillo sobre fondo morado. Esta bandera púrpura era la tradicional e histórica de Castilla y estandarte usado por los comuneros en su levantamiento contra Carlos I.

Pero el morado nunca fue el color de Castilla. Es cierto que ningún ordenamiento reguló los colores de la bandera de Castilla, pero el pendón castellano siempre tuvo un fondo que osciló entre el rojo o gules y el carmesí, pero nunca morado o púrpura. Un error histórico grave al que quizá contribuyó una sociedad secreta pseudomasónica  nacida en 1821 conocida como Los hijos de Padilla. Quizá todo parta de miembro daltónico de esta sociedad.

El propio decreto de 1931 que regula la bandera tricolor como enseña nacional insiste en el error:

“…De ella se conservan los dos colores y se le añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la República, así formado, resume más acertadamente la armonía de una gran España…”.

Como curiosidad, no fue en Castilla donde se izó por primera vez la bandera tricolor en un edificio oficial, sino en Eibar (Vizcaya).

Al contrario de lo que se piensa, en el alzamiento militar que dio lugar a la Guerra Civil, no se usó por el bando nacional la bicolor desde el primer momento. Fueron los monárquicos y, sobre todo,  los carlistas navarros, quienes presionaron para la vuelta a la bicolor, hecho que se produjo un mes y medio del alzamiento.

Como hemos visto, la bandera que durante más tiempo ha representado a España ha sido la Cruz de Borgoña, siendo la bandera nacional actual bastante reciente en términos históricos. La tricolor es una derivación cuya fundamentación histórica es un dislate.

 

 

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(Di)versiones

La primavera está ya casi aquí y hoy no me apetecía ponerme a escribir sobre temas serios, así que vamos a poner un poco de alegría y humor.
Vamos a hablar de música, concretamente de versiones. Esos alumnos que a menudo superan al maestro.
La banda californiana Alien ant farm siempre ha hecho gala de sentido del humor, especialmente en sus vídeos. Tras su primer álbum titulado, con mucho cachondeo, Greatest hits, dieron un pelotazo mundial en 2001 con el primer “single” de su segundo álbum Anthology: una versión gamberra del Smooth criminal de Michael Jackson que, en mi modesta opinión mejora bastante la original. El vídeo es un homenaje-parodia descacharrante:

Madonna escandalizó al mundo durante los 80 y parte de los 90 con su mezcla de música, sexo y religión. Luego se pasó al “dance” y escandalizó un poco menos. En 1989 salió a la luz su tema Like a Prayer, en cuyo vídeo, Madonna es testigo del asesinato de una joven blanca por supremacistas blancos del Ku Klux Klan. Sin embargo, el detenido es un joven negro. Mientras tanto, Madonna, vestida con lo que me parece un camisón (¡esto es sexy!), se refugia en una iglesia, aparentemente católica, aunque luego aparece un coro de gospel. Se arrodilla a orar ante la imagen de un santo negro que cobra vida, desciende y da un pulcro beso (¡menos mal!) a la cantante que ve como en sus manos tiene las llagas de Jesucristo crucifcado. Tras ello, saca fuerzas y decide ir a la policía a testificar. En el vídeo se intercambian también imágenes de Madonna enseñando cacho en éxtasis místico con el coro gospel y cruces ardiendo. Querían escándalo y lo hubo. El Vaticano protestó y hubo efecto Barbra Streisand catorce años antes de que así fuera conocido.
La canción mezcla pop, rock y gospel, elementos que aprovechó el grupo “punk” neoyorquino H2O para dejar la canción original por los suelos y hacer algo mucho mejor y más divertido:

A principios de este siglo una nueva generación de grupos pop invadió la Europa germanoparlante. Hablamos, entre otros, de Juli, Silbermond y del que hoy nos ocupa, Wir sind Helden. En España no hemos oído hablar jamás de ellos, pero en Alemania, Austria y Suiza son auténticos ídolos. Sus miembros parecen ser todos buenos chicos y sus letras para adolescentes y postadolescentes hablaban básicamente de amor y desamor sin mucha más pretensión. Wir sind Helden son de Hamburgo, ciudad donde se curtieron los Beatles y con un importante movimiento punk. Denkmal (Monumento), es una canción de amor bastante cursi interpretada por la delicada y dulce voz de su cantante, Judith Holofernes. La canción era víctima perfecta para una divertida y acelerada versión con voz cazallera por parte del grupo punk Irrenoffensive (Locos ofensivos). Por hacernos una idea, sería como si La polla records hubiera versionado a Nena daconte. Aquí la original y la versión:

Cambiando totalmente de estilo ¡qué le gusta  a un grupo de jubilados la costa española con su sol, su sangría y sus paellas! En todo este popurri no puede faltar el animador del hotel que pone a 150 pulsaciones sus castigados corazones con épicas galas en las que la canción estrella es, y no puede ser de otra manera, ¡Qué viva España! de Manolo Escobar (q.e.p.d.). Todo perfecto, pero hay un problema ¿Y si el grupo de jubilados son alemanes qué hacemos? No pasa nada, para eso está : “Eviva España” (sic) cuya letra en alemán dice cosas tan bonitas como “¡Eviva España!…. donde el vaso siempre está lleno de vino”,”…donde el sol brilla día y noche”,”…donde cautiva el sonido de las castañuelas” y mi favorita “…donde cada uno es un matador (de toros se entiende), España por favor”. Grandioso.

Peeero, ¡Qué viva España! no es una canción española. Manolo Escobar canta, a su vez, una versión de la original belga escrita en flamenco “Eviva España” por el músico Leo Caerts y el letrista Leo Rozenstraten y cantada originalmente por Christiane Bervoets, de nombre artístico: Samantha. Sí, lo sé, decepción máxima. Podríamos argumentar, no pasa nada, al menos nos queda el Asturias, patria querida. Pero tampoco. Según las últimas investigaciones, la canción es de origen cubano.

Y siguiendo con el verano, la costa, sus palmeras, sus megahoteles y sus fiestas para jubilados, llega otro tema estrella de estos ambientes: “El baile de los pajaritos”. Esa canción con un baile incorporado, aún más bochornoso que La Macarena (Aaaaay). En España todos la conocemos interpretada por María Jesús y su Acordeón. Pero realmente, no es más que una versión de una canción en alemán llamada primero “Ententanz” (El baile de los patos) y más tarde “Vogeltanz” (El baile de los pájaros) compuesta por el suizo Werner Thomas en 1955. Aquí tenemos al Señor Thomas:

El rap se basa en una letra declamada sobre una base, que a menudo proviene de otra canción, así que no se trata realmente de una versión. Aclarado esto, vamos a hablar de el rapero de Moratalaz, El coleta (no confundir con el famoso político), que suele usar bases de temas flamencos para hablar sobre ambientes marginales y drogas. En este caso, utiliza una base de Las grecas y una letra que no alcanzo a definir para un tema cuyo vídeo, rodado entre Vallecas y Moratalaz, es todo un homenaje al cine “quinqui” de los `80.

(el rubio del vídeo es igualito a Dave Mustaine, el cantante de Megadeth).

En 1998 Metallica incorporó la canción Whiskey in the Jar a su álbum Garage Inc. Yo daba por hecho de que se trataba de una versión de la canción de 1972 del grupo de rock irlandés Thin Lizzy. Sin embargo, la canción de Thin lizzy es, a su vez, una versión de una canción popular irlandesa. Las versiones de Metallica y Thin lizzy son quizá las más conocidas, pero hay muchísimas. Güisqui en la jarra, en español, versa sobre un delincuente traicionado por una mujer y es que con ese título y esa letra, la canción sólo podía ser irlandesa. Como nos recuerda la serie Padre de Familia, Irlanda era la vanguardia mundial hasta que descubrieron el alcohol. Una aproximación al tema original:

Ryan Adams (nada que ver con Bryan Adams) es un cantante “folkie” estadounidense casado con la actriz y compositora Mandy Moore. Pareja ideal que se rompió el año pasado cuando Mandy Moore pidió el divorcio. Ryan Adams cayó en una profunda depresión y se encerró en su casa escuchando de modo compulsivo el disco de su exitosa amiga Taylor Swift “1989” (a pesar del título es un álbum del año 2014). Ryan Adams decidió versionar el disco entero bajo su particular óptica convirtiendo temas alegres e intrascendentes en algo tan triste y oscuro como esto:

Después del bajón de Ryan Adams, vamos a terminar más animados.
Empezamos con el éxito de 1969 Born to be wild de Steppenwolf. La canción dice en su letra “…heavy metal thunder….” y de esta manera se introdujo el término “heavy metal” referido a un tipo de rock duro. Hay muchas versiones, pero vamos a enlazar a una civilizada de ACDC y a la salvaje de Slayer.
Y como colofón, la brutal versión de Ace of spades de Mötorhead por parte del grupo coruñés Machetazo (el nombre de la banda no da lugar a engaños sobre lo que nos vamos a encontrar):

Más acerca de Number 26

Como continuación a la entrada anterior y, tras cerca de tres semanas como cliente de Number 26, paso a comentaros un poco como funciona este banco alemán que opera en España.

Lo primero es insistir en que el medio para gestionar nuestra cuenta es su aplicación móvil. Única y exclusivamente. Ni siquiera hay acceso vía página web. De oficinas ni hablamos. Este hecho deja fuera a parte de la población, generalmente la más mayor, que le gusta tener su libreta, su oficina, su persona de confianza y esas cosas que yo veo propias del siglo pasado. Ellos saben bien que se dirigen a un sector joven y se nota en todas sus comunicaciones comerciales.

Productos: cuenta corriente no remunerada y tarjeta de débito. Punto. No hay más. Tanto la cuenta como la tarjeta son gratis.

Aplicación móvil: disponible para iOS y Android. La aplicación está únicamente en inglés y alemán. Es bastante simple, siguiendo la línea general de la compañía, pero efectiva. Personalmente me parece que tiene un diseño bastante bonito.

(Me informan en los comentarios con toda la razón que se puede acceder también a la cuenta a través de la página de la compañía).

Number 26 pertenece a un banco alemán llamado Wirecard Bank AG, filial a su vez de Wirecard. Wirecard es una empresa de servicios tecnológicos financieros que obtuvo ficha bancaria dedicándose principalmente al procesamiento de pagos por internet. Entre sus clientes está Visa y Mastercad, entre otros. Es decir, no es un banco al uso, es una empresa tecnológica que, en su crecimiento, se ha desarrollado como banco. Este movimiento que puede parecer extraño, no lo es tanto. Las empresas tecnológicas apuntan al sector bancario como un campo donde expandirse. Algunas, como Orange, asociadas a Groupama, prevén lanzar su propio banco vía aplicación móvil en el año 2017 en Francia, Bélgica y España. Eso por no mencionar los permanentes rumores sobre Apple y Google que, no obstante, pugnan por hacerse un hueco en el incipiente negocio de pago a través del móvil. Medio de pago este apenas desarrollado en España, pero más consolidado en otros países.

Volviendo a Number 26, voy a ver si resuelvo algunas dudas que me han preguntado.

– ¿Es legal tener dinero fuera de España? Es totalmente legal tener dinero fuera de España.

– ¿Qué implicaciones fiscales tiene? La cuenta no genera ninguna comisión, así que al no haber rendimiento del capital mobiliario, no hay nada que declarar, PERO sí existe la obligación de informar a Hacienda si tenemos una cuenta en el extranjero con más de 50.000€.

– ¿Y al Banco de España he de informarle? Sólo si ha habido transacciones por más de 300.000€ ¡Bendito problema!

– Si transfiero dinero de mi cuenta en España a mi cuenta de Alemania ¿cuánto tarda en llegar? A mí me llegó al día siguiente. Supuestamente, al movernos dentro del sistema SEPA, las transferencias no deben de tardar más de uno o dos días.

– ¿Es gratis sacar del cajero en España? Number 26 no cobra nada, pero el banco del que sacas sí y encima no queda totalmente claro, cuando salta el aviso en el cajero. En el Santander, el cajero me informó de que no había cargo, y finalmente sí lo hubo: 0,60€. He probado también en Caja Duero e igualmente me informó de que no había cargo, aunque finalmente cancelé la operación. No creo que sea gratis en ningún cajero de España. Los bancos tienen márgenes mínimos por la política del BCE de tipo de interés 0 y van a sacarlos de las comisiones que puedan cobrar a clientes y no clientes, así como por venta cruzada de cualquier tipo de producto como, por ejemplo, seguros.

– Pago en comercios: se puede pagar con la tarjeta de Number 26 en cualquier comercio sin mayor problema. Yo lo he hecho en supermercados, restaurantes, tiendas etc. La tarjeta es “sin contacto”, así que para pagos de menos de 20€ no pide ni siquiera los cuatro dígitos.

– ¿Puedo domiciliar recibos en esta cuenta? Como expliqué en la anterior entrada, se puede. El formato de la cuenta es igual que el de una española, pero en vez de empezar por “ES”, lo hace por “DE” (Deutschland).

– Características de la aplicación móvil: Number 26 notifica en en el móvil en el acto cualquier movimiento o pago realizado siempre que no la hayas cerrado expresamente. Además, puedes fijar los límites de gasto que quieras, limitando el dinero que puedes sacar o pagos que puedes realizar por día. Tiene un fallo, los pagos por compras en internet no son limitables. Entiendo que es una cuestión de Mastercard, más que de Number 26.
También ofrece en su aplicación móvil un gráfico que indica el dinero gastado y en qué. Es muy práctico para controlar gastos.

– ¿Y si me llevo el dinero a Suiza? Suiza es un país SEPA, pero mantiene su propia moneda, el franco suizo. Moneda, que por otro lado, se ha apreciado frente a las otras grandes divisas mundiales como el yen, el dólar, el yuan y el euro. Es decir, hay que contar con que si enviamos euros a Suiza para cambiarlos por francos suizos, puede ser que dentro de un tiempo nuestros euros sean más o menos. Depende del tipo de cambio. Estas variaciones pueden ser muy grandes, así que es un factor a tener en cuenta. Por otro lado, tener el dinero en Suiza no es ilegal. El porqué de la mala fama de tener dinero en Suiza es que presupone un origen ilícito de ese dinero dada la dificultad por parte del fisco español y demás autoridades de obtener información. Un juez español puede pedir información acerca de una cuenta en Suiza, pero el trámite suele ser lento y dificultoso.
– ¿Y si tengo acciones o bonos de una compañía o Estado extranjero? Esto es un tema totalmente distinto porque dependerá de quien sea el gestor, ya que normalmente, un particular opera a través de ellos. Si tenemos dinero en acciones y bonos de compañías extranjeras, pero el gestor es español, estaremos sujetos a las normas españolas.

En conclusión, sé que esto de tener la cuenta en el móvil en el extranjero no es para todo el mundo. Yo no lo uso como cuenta principal, sino como una cuenta que yo llamo “de respaldo”. Un “por si acaso”. Si en algún momento, nos vemos en España en la puerta de salida del euro, transferiría inmediatamente todo lo que tuviera a esta cuenta con el fin de preservar mis ahorros. Hay que tener en cuenta que en el caso de salida del euro, la redenominación de los depósitos bancarios en la nueva moneda española supondría una devaluación frente al euro de un 40% ó 50%, según calculan algunos economistas. Ello supondría que la mitad de nuestros ahorros se habrían esfumado y nuestro poder de compra en el exterior se vería reducido a la mitad. Es decir, comprar casi cualquier cosa hecha fuera de España nos saldría un 50% más caro.

Cómo sacar nuestro dinero de España en diez minutos

Sí, de manera legal, desde casa y para toda la familia, que diría el del bricolaje.
Esta entrada la escribo porque puede ser relevante en los próximos meses si se cumplieran los peores augurios.
Estar en la zona euro, desde mi modesto punto de vista, ha sido una maldición para España por cómo se entró y porque ahora los costes de salida son inasumibles (que se lo digan a los griegos). Una vez dentro del sistema, lo único que nos queda es aprovecharnos de él. Y en aras de la integración europea, se ha puesto en marcha la Zona Europea Única de Pagos (SEPA en inglés). Si os habéis dado cuenta, desde hace unos meses nuestros tradicionales números de cuenta se han transformado, ahora tienen más dígitos y empiezan por ES (de España). Esto se ha hecho para estandarizar los números de cuenta de toda la zona SEPA de manera que podamos domiciliar cobros y recibos en cualquier banco perteneciente a un país SEPA. Por ejemplo, puedo domiciliar la factura del teléfono en un banco finlandés o incluso domiciliar mi nómina. Igualmente, las transferencias entre bancos de la zona SEPA de diferentes países, aunque sujetas a comisiones por parte de casi todos las entidades, son mucho más rápidas (deberían tardar no más de uno o dos días) y no hace falta indicar nada más que el número de cuenta del destinatario y el titular de la cuenta, como hasta ahora era en las transferencias nacionales. Si queréis consultar el mapa de los países SEPA, pinchad aquí (ojo, no todos los países SEPA son zona euro).
De estas ventajas se aprovecha un nuevo banco alemán, que nos da la oportunidad de abrirnos una cuenta corriente en Alemania con nuestra tarjeta de débito Mastercard correspondiente. El banco se llama Number26 y opera exclusivamente a través de una aplicación móvil. Este banco está sujeto a la regulación del Banco Central de Alemania y es, a todos los efectos, equivalente a una cuenta corriente alemana más. Recientemente, le ha copiado parte de la idea La Caixa que ha sacado un banco móvil dirigido a jóvenes con el horroroso nombre de ImaginBank. La principal diferencia entre ambos es muy clara, o Merkel y Schäuble o Puigdemont y la Nekaneta. Usted elige.

Dudas al respecto:

        • Esto mismo ya existe desde hace años, ya que ING opera en España a través de una filial, de manera que está sujeto al regulador holandés. Cierto, pero la cuenta de ING es 100% española, ésta es una cuenta alemana sujeta al regulador alemán.
        • ¿Cómo verifican mi identidad? Dos maneras, la tradicional: les envías una carta con tu documento de identidad y tu firma o la moderna, por videoconferencia. Esto es bastante curioso, entras en la aplicación móvil y te conectas con un operador que te pide que muestres tu pasaporte (en España no admiten DNI) para hacerle una foto y además te piden que lo muevas para comprobar los hologramas. Da un poco de miedo ver cómo se hacen con el control de la cámara de tu móvil, aunque en su página hacen mucho hincapié en la privacidad y seguridad de tus datos. Por cierto, la conversación es en inglés o alemán.
        • ¿Cuánto me va a costar? La cuenta corriente y la tarjeta de débito son gratis.
        • ¿Pagan algún tipo de interés? No, en la misma línea que todos los bancos. Con los tipos de interés al 0%, pues lógicamente no te van a pagar nada.
        • ¿Cuánto me cobran por sacar en los cajeros? No se mojan mucho en este punto. Con el lío, que aún colea, habido hace poco en España con este tema, lo deprimidos que están los márgenes de los bancos y la necesidad de muchos bancos de presentar unas cuentas decentes, me temo lo peor. Number26 asegura que en la mayoría de los cajeros que aceptan Mastercard no te cobran. Lo dudo, al menos en España. Cuando me llegue la tarjeta, iré probando. En todo caso, se puede pagar con ella sin coste alguno en cualquier comercio que admita el pago con tarjeta.
        • ¿Es legal sacar el dinero fuera de España? En eso consiste la UE, en la libre circulación de mercancías y personas y el dinero es una mercancía más. Totalmente legal.
        • Pago de impuestos para residentes en España: la cuenta no genera ningún tipo de interés, así que no hay nada que declarar por rendimientos del capital mobiliario.

Una vez que me haya llegado la tarjeta, escribiré otra entrada comentando mi experiencia y resolviendo algunas dudas que me han llegado.

Algunas impresiones sobre Tenerife

He pasado recientemente unos días en Tenerife. Era mi primera vez en territorio nacional no peninsular y quería comentar la experiencia. Esta entrada no pretende ser exhaustiva porque la estancia, por desgracia, ha sido breve. Seguramente, muchos de vosotros habréis ido, así que podemos contrastar opiniones.

Lo primero es señalar que el vuelo fue con una compañía de bajo coste llamada Norwegian. Había visto su anuncio en la tele, pero era la primera vez que viajaba con ellos.  Aunque no me paguen un duro por publicidad, he de decir que me ha sorprendido gratamente. Personal amable, sin problemas si llevas un bolso de mano, no te cobran si no facturas en línea y el principal elemento diferencial y novedoso: WiFi a bordo gratuito. Además, no te marean con publicidad y el precio de la comida está en línea con el precio de las demás compañías, algo caro, pero asumible. Entre Ryanair, que no obstante ha mejorado bastante últimamente, y Norwegian, no hay color.

LLegamos al aeropuerto de Tenerife Norte y lo primero que llama la atención es como emergen las islas Canarias en medio del océano Atlántico. Dan cierta impresión de fragilidad desde el aire, como si pudieran sumergirse en la inmensidad del océano en cualquier momento.

Nada más aterrizar, y obviando el tema de la agradable temperatura, llama la atención lo verde del paisaje a pesar de estar sólo a unos cientos de kilómetros del Sahara. Se percibe un ambiente húmedo, con algo de bruma, pero no molesto. En el campo que circunda al aeropuerto, se aprecian algunos eucaliptos, quizá supervivientes de alguna explotación maderera.

No obstante, nuestro destino estaba en Costa Adeje, en el Sur de la isla, así que, tras una eterna cola para recoger el coche de alquiler, nos ponemos en camino. Desde la autovía no se puede apreciar gran cosa, pero desde luego el urbanismo que tenemos a nuestro alrededor no deslumbra.

Una vez dejado atrás Santa Cruz, la autovía discurre paralela a la costa y se aprecia claramente como, según nos alejamos del océano, la isla va tomando altura de modo continuo e inexorable hasta culminar en la montaña más alta de España, el Teide. No hay extensas mesetas, ni altiplanos, alguna terraza en el mejor de los casos. Se observan pueblos y alguna urbanización, aunque, por fortuna, no está toda la costa edificada masivamente, como es el caso de la costa mediterránea española. A esto, seguramente, ha ayudado que la línea de costa es bastante abrupta, no abundan las playas kilométricas precisamente.

Según avanzamos hacia al Sur, se aprecia como el paisaje torna del verde al amarillo. En 50 kilómetros hemos pasado de Asturias a Almería. Asimismo, se aprecia como los campos de cultivo empiezan a escasear debido a un suelo que es pura roca.

En cuanto enfilamos la costa Sur de la isla, el paisaje vuelve a cambiar, esta vez por la mano del hombre: urbanizaciones, pueblos cada vez más grandes y mucho más tráfico.

Encaramado en la montaña hay un pueblo llamado Adeje, pero nuestro destino en Costa Adeje.Me recuerda al caso de Mijas y su hermano costero: Mijas Costa.
Costa Adeje es nuevo, no busquéis un casco histórico, una ermita o unas casitas de pescadores porque no existen. Dejando de lado el punto hortera y pretencioso de algunas edificaciones,es agradable,tranquilo y bien ajardinado. Casi todos los hoteles son enormes y de cuatro y cinco estrellas. La mayoría de sus ocupantes jubilados y familias británicas, alemanas y rusas. Sí, hay muchos rusos. Empieza a ser raro oír hablar en español y los letreros en múltiples idiomas comienzan a ser la norma. Está claro, se busca turismo de cierto poder adquisitivo, aunque en temporada baja se puede ir a buen precio, como ha sido nuestro caso.

Costa Adeje se puede dividir en dos zonas, la Playa de Fañabé, más popular, y la Playa del Duque, vamos a decirlo claramente: muy pija. Esta playa recibe su nombre de una casa, más bien mansión, allí situada y construida durante la II República por el Duque de Abrantes con el fin de que alojara al depuesto Alfonso XIII. Dicen que hoy día pertenece a un político, pero no he podido averiguar nada más. La casa se encuentra semioculta por un enorme jardín con altas palmeras, así que para saber que tiene dos piscinas he tenido que recurrir a Google Maps.
Desde ambas playas se puede tocar casi con la mano la isla de La Gomera. Al final del día, el sol se oculta tras la isla de El Hierro, de manera que el perfil de esta isla se hace visible durante unos minutos.

En la Playa del Duque hay un centro comercial pequeñito con tiendas caras y semivacío, al menos en esta época. Las terrazas sí que tenían más vida. Se trata de restaurantes agradables, muy bien decorados y con  personal amable, pero tienen un gran problema: su comida. No es que la comida esté mala, no lo está. Es que adolece de personalidad y esencia alguna. Especialmente si tenemos en cuenta que no son baratos, unos 30 euros por persona aproximadamente. Hay un restaurante japonés, un italiano y varios que podríamos calificar de comida internacional, por decir algo. Tomas la carta y ves: cocina italiana, cocina mejicana, otros platos. Es decir, burritos, pasta, pizza y ensaladas principalmente. En algunos se puede pedir el “local fish”, pero ni lo promocionan demasiado, ni el camarero le da demasiado bombo.
Una pena, creo que se están equivocando dejando de lado los productos locales, como los pescados, morcilla y chorizo canario, quesos que los hay muy buenos, plátanos etc.

Un día lo dedicamos, como no podía ser de otra manera, al Parque Nacional del Teide, el más visitado de España. A mí me encantó la subida acometida desde el Sur de la isla en coche. La carretera tiene algún tramo bacheado, pero en general está en buen estado. La subida es un cambio continuo de paisaje: el paisaje semidesértico comienza a verdeguear. Después, vastos pinares alternando con antiguas lenguas de lava, hoy negros roquedales, que los pinos intentan colonizar. Estos pinos, tras milenios en contacto con el fuego, han desarrollado la capacidad de aguantar el fuego, de manera que una vez abrasados, como por arte de magia, vuelven a brotar y recuperar su verdor original. De hecho, alguno conserva en su tronco ennegrecido los restos de algún incendio. El suelo de roca volcánica es poroso de manera que bajo un manto áspero y seco, hay humedad. Sin embargo, las rocas, conforme seguimos subiendo, van ganando terreno a los pinos, cada vez más escasos, hasta llegar a un extensísimo altiplano, el único que he visto en la isla, del que emerge el tramo final del Teide, como guinda de un pastel de casi 4.000 metros. Aquí, la dureza del clima no permite que crezca apenas vegetación. Es un paisaje lunar en el que temes que en cualquier momento pueda haber de nuevo una erupción que arrase con todo y lo transforme de nuevo. Allí arriba hay un Parador de Turismo, un centro de visitantes y encaramado al pico, el teleférico. Nos bajamos del coche a tomar algo. El día es de un sol radiante, pero el viento es frío, excepto para algunos guiris expuestos en la terraza del centro de visitantes como lagartos. El teleférico no es económico, 27€, pero ¡qué vas a hacer si ya estás allí!. Aparcamos donde pudimos y para arriba. El teleférico, medio de transporte que no me hace mucha gracia, te deja a unos metros de la cumbre, pero sin un permiso especial, no puedes culminar. No me parece que valga mucho la pena, más allá de la satisfacción personal de llegar a la cumbre, pero teniendo en cuenta que de los 3.718 metros, nos hemos hecho 3.550 en coche y teleférico, no sería una gran gesta atlética. El teleférico te deja en un mirador con un caminito que rodea parcialmente el pico. Andar y hablar se hace complicado por la falta de oxígeno. Pero las vistas valen la pena. Si desde la propia playa, se ven las islas cercanas perfectamente, desde allí arriba parecen al alcance de la mano. El viento frío sopla con fuerza, no es agradable estar allí mucho tiempo, pero quizá sea el aire más puro que he respirado antes. Me hubiera gustado verlo nevado.

El último día, lo pasamos en Santa Cruz, la capital de la isla. En Santa Cruz, como no podía ser de otra manera, tienes dos opciones, o subes o bajas. El centro se articula en torno a dos calles paralelas peatonales donde están los comercios que encuentras en cualquier otra ciudad española. Desembocan en una amplia plaza, previa al puerto y son agradables para pasear, ver los escaparates y el paisanaje. No hay ningún edificio que destaque especialmente, aunque por nombrar alguno, me quedo con dos edificios más llamativos, el de Correos y la sede del Cabildo de Tenerife, ambos en la mencionada plaza. Son dos edificios de los años 30-40 del siglo pasado, exponentes de la arquitectura civil del momento. Sin embargo, el símbolo de la ciudad de Santa Cruz es el Auditorio del controvertido arquitecto Calatrava. Tenía ganas de verlo por lo espectacular que resulta en las fotos, pero he de decir que en persona pierde bastante. Además, los alrededores del edificio ni son bonitos, ni son agradables, ya que se encuentra encajonado entre el puerto, una autovía urbana y unas horrorosas instalaciones industriales.

Esa noche, la última en la isla, fuimos a cenar a La Posada del Pez, situado en un pueblo de pescadores a sólo 12 km de Santa Cruz. Según nos comentó el camarero, el dueño es un gallego que procura hacerse con buen pescado. La premisa es prepararlo de forma sencilla, sin mucho artificio. Ha sido galardonado como el mejor restaurante de pescado de Tenerife. Sin duda, fue el mejor que visitamos en la isla porque hay comida canaria de verdad, pescados autóctonos y se come bien. En nuestro caso, los pescados fueron cherne y pámpano. El cherne es un pescado blanco que vive en aguas profundas. Tiene una carne un poco dura y grasa. Recuerda al pez espada o emperador, aunque lo encontré más sabroso que éste. Como contrapunto al cherne, el pámpano es un pescado azul de carne laminada que recuerda al mero. Sin duda, un pescado más fino, por así decirlo.

Volveremos.

La segunda y la tercera Roma

En el año 476 cayó el Imperio Romano de Occidente. En aquél entonces, los turcos eran un remoto pueblo situado en las inmensas estepas asiáticas del que seguramente nadie en Europa había oído alguna vez hablar. Pero, lenta y paulatinamente, los turcos se trasladaron hacia el Oeste, creando un gran Imperio. Por el camino, adoptaron el islam suní como su religión oficial. Finalmente arribaron a la península de Anatolia y en 1453, casi mil años después de la caída del Imperio Romano Occidental, conquistaron la capital del Imperio Romano de Oriente: Bizancio. Actualmente Estambul. Como sabemos, los turcos pusieron los dos pies en Europa, conquistando Grecia, los balcanes, Bulgaría, Hungría, Rumanía y se quedaron a pocos kilómetros de Viena. Los españoles tuvimos lo nuestro con los turcos en su día. No sólo, se dedicaban a asaltar barcos en el Mediterráneo, sino que amenazaban con conquistar Roma, el centro de la cristiandad, y eso ya eran palabras mayores.

Volviendo atrás en el tiempo, en el siglo IX, dos hermanos de Tesalónica, Cirilo y Metodio, se lanzaron a cristianizar (en su variante ortodoxa) a los pueblos eslavos situados al Norte. De paso, sentaron las bases para un nuevo alfabeto basado en el griego, pero adaptado a las particularidades fonéticas de los idiomas eslavos: el alfabeto cirílico, usado actualmente en el ruso, serbio y búlgaro, entre otras lenguas.

De los múltiples pueblos eslavos (búlgaros, serbios, croatas, polacos, eslovacos, checos etc), el más destacado ha sido el ruso. Rusia, antes de su increíble expansión territorial, era un país sin grandes barreras naturales que lo pudieran defender de enemigos, de ahí que su estrategia defensiva consistió en conquistar territorios y “rusificarlos”. Si miramos un mapa atentamente, observamos que Rusia es país con frontera terrestre con, por ejemplo, Finlandia y Polonia, pero también con Mongolia, China e incluso Corea del Norte. Hay islas rusas a sólo unos pocos kilómetros de EEUU (Alaska) y de Japón (muchas de ellas reclamadas por los nipones).

Rusia se considera a sí misma, madre de todos los pueblos eslavos (paneslavismo), depositaria de la fe cristiana ortodoxa y heredera única y legítima del Imperio Romano de Oriente o Bizantino. Es decir, Moscú es la tercera Roma.

Durante un tiempo, el mapa de Europa se podía dividir fácilmente en dos: el Oeste, los herederos del Imperio Romano Occidental: antiguas naciones que habían emprendido una expansión territorial allende los mares: España, Francia, Gran Bretaña, Holanda y Portugal. Al Este, vastos Imperios sin proyección en ultramar: Sacro Imperio Romano Germánico, Imperio Austriaco, Imperio Ruso, Imperio Otomano (actual Turquía) etc.

Los choques entre éstos, además de otros factores, desembocaron en la I Guerra Mundial que acabó con el Imperio Alemán, el Imperio Austrohúngaro y el Imperio Otomano. Sin embargo, Rusia, después de que Alemania sacara de su exilio en Suiza a Lenin y lo metiera en un tren rumbo a Moscú, mutó en un “experimento” fallido años después, llamado Unión Soviética.

El territorio del antiguo Imperio Alemán era bastante más extenso que la actual Alemania, qué decir de Austria, reducido a un pequeño país sin salida al mar y en cuanto a Turquía, si bien conserva toda la península de Anatolia, su presencia en el Sudeste europeo es testimonial. Además, perdió todo Oriente próximo, que pasó a manos británicas y francesas. De la desastrosa addministración británica y francesa en Oriente próximo viene, en gran medida, la situación de conflicto permanente en esa zona. 

Sin embargo, Rusia, debido a la revolución comunista, se retiró de la guerra anticipadamente y no participó en el botín de Oriente próximo, su frontera Sur. En todo caso, si bien disminuida, tras la caída de la Unión Soviética, conserva una gran parte de sus vastísimos territorios y acaba de recuperar Crimea (juzgo como iluso a quien crea que Crimea va a volver a ser parte de Ucrania) y estoy convencido de que el Este de Ucrania será territorio ruso de pleno derecho en no demasiado tiempo.

Actualmente, lo que parece que está en pugna entre Turquía y Rusia es su influencia en Oriente próximo. Turquía, con Erdogan a la cabeza, busca recuperar su influencia en aquella zona. Rusia busca también consolidarse allí como actor protagonista. Mientras Turquía, de mano del islamismo “moderado” de Erdogan se apoya en movimientos suníes, Rusia apoya a la otra gran rama del islam, los chíies, cuyo máximo exponente son Irán y la Siria de al-Asad.

Pero,  en mi opinión, lo que de verdad ansía Rusia, y no lejos estuvo de conseguirlo en la I Guerra Mundial, es recuperar Bizancio y con ello el antiguo Imperio Romano Oriental. Dicho de otra manera, echar a los turcos 512 años después. Dicho claramente: la guerra entre Rusia y Turquía es inevitable. No digo que se vaya a producir en breve, pero el devenir histórico invita a pensar en ello. Tengo la impresión de que los acontecimientos se precipitan en favor de este enfrentamiento:

  • Rusia, si bien no es una potencia económica, está saliendo de unos años de postración tras la caída de la Unión Soviética. No es que su economía vaya de fábula, pero está aguantando el embiste que le ha supuesto el embargo y las sanciones económicas impuestas con ocasión de la guerra de Ucrania.
  • La expansión del islamismo no puede tener otra repercusión que un acercamiento entre los países europeos de estirpe cristiana, que no sólo se unen por ser objetivo de los islamistas, sino por compartir un acervo común e intereses internacionales cada vez más similares. Acabamos de ver como Hollande se reunía con Putin para colaborar en Siria. Es decir, un miembro de la OTAN y de la UE, como Francia, acercándose al que hasta hace poco era denostado por haberse adueñado de Crimea y apoyar a la facción prorusa de Ucrania. No hay tampoco que olvidar que Rusia, bajo la forma de la URSS, ha luchado junto a Gran Bretaña, Francia y EEUU en la I y II Guerra Mundial. Ayer, en términos históricos. La guerra fría puede que haya sido sólo un paréntesis y los cambios que se están produciendo en el panorama mundial los vuelva a colocar juntos.
  • EEUU, tras cien años desde la I Guerra Mundial, primer conflicto en el que sale a luchar fuera de América, lentamente vuelve a su política aislacionista. EEUU es un país separado del resto del mundo por dos inmensos océanos, con un tranquilo vecino en el Norte y otro más problemático, pero muy débil, en el Sur (Méjico) ¿Quién se acuerda de Cuba y de la crisis de los misiles? Esta vuelta a las raíces tiene mucho que ver con el casi autoabastecimiento energético que han conseguido gracias a la fractura hidráulica (“fracking”). En términos medioambientales será discutible la bondad de esta técnica, pero económicamente ha sido una bendición para los EEUU e indirectamente para todas las economías no productoras de petróleo y dependientes del mismo, como España. EEUU, si se viera en la necesidad, podría autoabastecerse energéticamente, aunque al precio al que lo están dejando los saudíes, sale mejor importarlo. Si los precios subieran, basta con volver a poner en marcha los campos petrolíferos estadounidenses abiertos gracias a la revolución de la fractura hidráulica. Veo a EEUU llevándose muy bien con todo el mundo e implicándose cada vez menos en conflictos internacionales.
  • Turquía ha dejado atrás el laicismo y se está islamizando, lo cual supone que las simpatías por Turquía entre sus aliados de la OTAN se vayan debilitando. Por otro lado ¿a qué país europeo no asusta un país islamista con 80 millones de habitantes en una esquina del continente?  
  • Rusia no piensa en el corto plazo, tiene una política exterior igual con unas directrices muy claras haya el Gobierno que haya. Igualito que España.
  • Rusia ha lanzado dos advertencias a Turquía. La primera se llama Crimea, punta de lanza hacia la costa Norte de Turquía. Segunda, lanzando misiles desde su territorio hacia Siria que, probablemente, hayan sobrevolado el espacio aéreo turco. Esta segunda advertencia es muy clara y directa: si Rusia quiere, puede alcanzar fácilmente territorio turco. Los turcos han comprendido la advertencia y han reaccionado derribando el avión ruso. Por cosas más nimias han empezado guerras ¿Cuál será la chispa definitiva?

Por otro lado, veo varios factores que me hacen pensar que los rusos se van a mostrar muy precavidos antes de dar un paso hacia la guerra:

  • Si bien, como he dicho antes, parece que Rusia está aguantando económicamente, no es, ni mucho menos, un país rico y, como dijo Napoleón: “Para ganar una guerra se necesitan tres cosas: dinero, dinero y dinero”. 
  • Alianzas internacionales: Rusía tendría que conseguir que la OTAN incumpliera su propia razón de ser: defender a un país miembro que sea agredido por un tercero. No veo ningún entusiasmo en ningún país de la OTAN por ir a defender a Turquía de una agresión rusa, pero tampoco es imposible, al menos indirectamente: con material y armamento. Todo depende de si Turquía sigue por una deriva islamista. En todo caso, podría contar con la ayuda de países musulmanes suníes. Rusia, a priori, no contaría con muchos aliados. Bielorrusia, Serbia e incluso Grecia podrían ayudar. A China no la veo implicándose en un asunto en el que no tiene nada que ganar y sí mucho que perder. Otros posibles apoyos a Rusía serían Irán y Siria si el partido Baaz siguiera en el poder.
  • La demografía rusa frente a la turca. Mientras los rusos son cada vez menos y más viejos, Turquía es un país joven que ha ganado población en estos últimos años. Los viejos no hacen la guerra, prefieren quedarse en casa.

Actualización: He olvidado comentar el asunto desde la perspectiva de Israel. Los antecedentes históricos son muy claros: el primer país del mundo que reconoció al Estado de Israel no fue EEUU, sino la Unión Soviética. Sin embargo, poco después las relaciones se enturbiaron (de ahí viene la simpatía de la izquierda por la causa palestina). En 2005 Putin visitó Israel y hoy día puede afirmarse que las relaciones entre Israel y Rusia son buenas. Además, un 20% de los israleitas son asquenazíes provenientes de Rusia o de la antigua Unión Soviética y son rusoparlantes. Su influencia en la política israelí es grande. Es decir, creo que Israel estaría encantada con un avance ruso sobre Oriente Próximo. Y de todos es conocido la tremenda influencia del lobby judío en los EEUU, especialmente en el partido demócrata.

Ciao, Tschüss!

Rondan por mi cabeza palabras en diferentes lenguas entre las que encuentro similitudes que me resultan llamativas. Quizá son fruto de la casualidad, de la influencia y préstamos de unas lenguas a otras o del mismo modo de ver una realidad por parte de familias de hablantes.
Voy con dos ejemplos sobre los que he estado indagando:

– El soborno en alemán y en español:
En alemán, sobornar se dice “bestechen” (pronunciado aproximadamente “bestéjen”) y soborno: “Bestechung” (pronúnciese “bestéjung”). En principio, nada que ver con el español.
Bestechen se compone de dos partes:
a) el prefijo alemán “be” y
b) el verbo “stechen”.
La preposición “be” sirve en alemán para hacer a un verbo intransitivo transitivo y al mismo tiempo, modula el significado del verbo dándole un matiz semántico de causa u origen. Un verbo intransitivo, al que le colocamos un “be” delante, requiere de un complemento u objeto directo que, como tal, siempre se declina en acusativo.
El verbo “stechen” significa picar, mordicar, punzar, morder.
En español, especialmente en Méjico, al soborno se le conoce como mordida, es decir, tanto en alemán como en español, la idea de soborno nos remite a la misma metáfora.

-Los saludos y despedidas:
El saludo en italiano más popular en todo el mundo es “ciao”, que al contrario de lo que mucha gente cree, no significa sólo adiós, sino también hola.
En alemán, la despedida más conocida es “Aufwiedersehen”, cuya traducción más apegada a la literalidad sería hasta la vista.
Sin embargo, así como “ciao” está en la boca de todos los italianos continuamente, “Aufwiedersehen” no se usa tanto, ya que compite con el muy popular “Tschüss” (pronunciése aproximadamente “tchiuss” o mejor escúchelo aquí). Tanto “ciao” como “Tschüss” tienen una pronunciación parecida, por lo que me puse a buscar el origen de ambas palabras con el fin de hallar esa relación entre ambas. Sin embargo, parece ser que no la hay.
“Ciao” proviene de la contracción de un saludo del dialecto véneto (Venecia): “s’ciàvo vostro” (esclavo vuestro), con un sentido similar al “póngame a los pies de su señora”.
El origen de “Tschüss” es más incierto y hay tres teorías:
a) Los puertos de las ciudades de la Liga Hanseática Hamburgo y Bremen, tenían intensos intercambios comerciales con marineros neeerlandeses que se despedían con la palabra “atjüs”, que a su vez provenía del portugués “adeus” o de nuestro español adiós.
b) Proveniente del valón (lengua latina belga) “adjuus”, de donde, por proximidad geográfica, pasó al alemán.
c) Hugonotes (protestantes franceses) huidos de su país en el s. XVII y asentados en Bremen y, en el barrio de Hamburgo, Altona, trajeron consigo una variedad dialectal del francés en la cual “adieu” pasó a “atschüs”.

Retornando a “ciao” y su origen en “ s’ciàvo vostro”, me viene a la memoria que, en Alemania, sobre todo en el Sur, y Austria, así como en países del antiguo Imperio Austriaco (Eslovaquia, Hungría, Eslovenia etc.) usan como saludo “Servus”, palabra latina que significa sirviente o criado. El sentido y origen de “Servus” como saludo es el “para servirle a Vd.”, que en español decimos después de presentarnos, aunque actualmente es, más bien, un arcaísmo.

En conclusión, no hay relación alguna entre “ciao” y “Tschüss” como intuía. Al menos he encontrado cierta relación semántica entre “Ciao” y “Servus”. Menos da una piedra.

Los primeros guiris

En 1476 los Reyes Católicos, promulgaron el Ordenamiento de Madrigal que supuso la creación de la Santa Hermandad. Ésta era una especie de policía rural que perseguía los delitos por todo el reino. Las prioridades de la Santa Hermandad eran la pacificación, pues se hallaba Castilla recién salida de una guerra civil, y acabar con los salteadores de caminos, es decir, con el bandolerismo.

Varios siglos después, el problema del bandolerismo seguía presente, aunque acotado principalmente a las sierras que separan Andalucía de La Mancha. Por este motivo, en 1767, el rey Carlos III, de la mano de su ministro ilustrado, el asturiano Campomanes, decidió la creación de la intendencia de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena.

El camino entre la capital de España, Sevilla y Cádiz era especialmente peligroso en Sierra Morena. Entre sus bellos parajes se escondían bandoleros, que lejos de la visión romántica que se puede tener hoy de ellos, se dedicaban a asaltar a los viandantes y a robar las mercancías que circulaban entre Madrid y los estratégicos puertos de Sevilla y Cádiz, a donde arribaba la plata y otras riquezas de América.

Estas sierras y llanos se encontraban deshabitados, por lo que se pensó en implantar nuevos pobladores con el fin de frenar a los asaltantes de caminos. La cuestión era de dónde traerlos.

De la mano del movimiento ilustrado, se confió a un coronel bávaro, llamado Johann Caspar von Thürrigel, atraer a aquella zona a alemanes, flamencos y suizos a cambio de 326 reales por cada colono. “Valiosos trabajadores católicos” habían de llegar a las llamadas Nuevas Poblaciones. Las fuentes hablan de que unos 10.000 centroeuropeos llegaron a aquella zona. Von Thürrigel, en su prédica, exageró las bondades de aquellas tierras y cuando los colonos llegaron se encontraron con que el paraíso prometido no era tal. Por otro lado, los países de origen no estaban dispuestos a perder población cualificada, así que muchos de los que llegaron eran jornaleros pobres, trabajadores errantes y se infiltró algún protestante.

Se fundaron quince nuevas poblaciones entre Sierra Morena y la llanura del Guadalquivir, es decir en el reino de Jaén, Córdoba y Sevilla. Muchas de éstas son hoy importantes municipios como Guarromán, La Carolina, Aldeaquemada, Navas de Tolosa o La Carlota. Los colonos recibieron gratis una casa, cincuenta fanegas de tierras, ganado, exención de impuestos durante diez años y protección mediante un fuero especial.

Sin embargo, los comienzos fueron muy duros. Las casas no estaban listas cuando llegaron, así que, mientras tanto, tuvieron que sobrevivir en barracas construidas por ellos mismos. La enfermedad también hizo mella, por lo que algunos murieron al poco de su llegada. Además, fueron recibidos con hostilidad por los vecinos de las poblaciones cercanas que sentían que se estaba privilegiando a los recién llegados, por lo que fueron víctimas de robos y agresiones.

A los colonos, les acompañaban curas con el fin de que recibieran misa y fueran instruidos espiritualmente en su lengua materna, normalmente, el alemán.

Es célebre el enfrentamiento entre el capellán de los colonos de La Carolina, fray Romualdo de Friburgo y el Superintendente (jefe) de las Nuevas Poblaciones, el limeño Pablo de Olavide. Olavide, hombre ilustrado y alejado de las concepciones católicas más rígidas, chocó con el fraile, de carácter excesivamente pío. Fray Romualdo de Friburgo fue objeto de burlas en las reuniones y comidas habidas en el palacio de La Carolina donde residía el Superintendente. Fray Romualdo de Friburgo se guardó las mofas para más adelante denunciar al Superintendente ante el obispo de Salamanca e Inquisidor General. Las acusaciones del fraile germano eran muy graves y Olavide, consciente de ello, negó las acusaciones, se mostró como católico devoto y recurrió a sus influencias políticas. Todo fue en vano. El autillo le condenó a ocho años de prisión secreta y la privación de todos sus bienes. Por otro lado, Fray Romualdo de Friburgo fue expulsado de España.

Este proceso fue todo un escándalo en la España de la época. Un famoso político de gran proyección condenado por el Tribunal de la Santa Inquisición. Este asunto, pone en cuestión todo el aura reformista e ilustrada que rodea a Carlos III, ya que pudo haber parado el proceso y, sin embargo, dejó hacer.

Dejando atrás este episodio ¿qué pervive hoy en día de aquellos colonos? En primero lugar, los apellidos, aunque españolizados, como: Ridier, Wic, Chófler, Pigner, Rull, Chups, Báxter, Neff, Teclesmaller, Avi, Hamer, Duvisón, Uber, Pistón, Salses, Chambra, Demáns, Blondón, Sabe, Ruperti etc. También subsisten ciertas costumbres y fiestas de claro origen centroeuropeo. Y dicen que la fisonomía, abundan los ojos claros y los cabellos rubios. Yo he pasado por allí, pero nunca he parado. Si alguien ha estado y nos quiere comentar sus impresiones, es bienvenido.

Por último, una de las hipótesis acerca del origen del nombre flamenco referido al cante y baile es que proviene de aquéllos traídos por trabajadores errantes originarios de Flandes llegados en esta repoblación al Sur de España.

Elefantes en el desierto

Uno de los episodios más conocidos de la Segunda Guerra Púnica (218 a.C – 201 a.C) es la travesía del ejército cartaginés por la costa mediterránea ibérica, la Galia Narborense y los Alpes con el fin de llegar a conquistar Roma por su retaguardia. La estrategia del general cartaginés Aníbal era llevar la guerra a territorio romano, alejarla de Cartago y evitar la batalla naval en la que Roma era superior.
La historia en si ya es apasionante, ya que una derrota romana habría cambiado toda la historia mundial posterior, pero hay un ingrediente que lo hace aún más increíble: el ejército cartaginés contaba con elefantes.
Nos podemos imaginar que los elefantes fueron los primeros Panzerdivisionen de la historia, pero parece que no es así, al menos entre los cartagineses, sino que eran utilizados como atalaya en segunda línea por arqueros. Según las fuentes, dicen que el propio Aníbal dirigía las batallas desde lo alto de uno de ellos.
Sea como fuere, el propósito de esta entrada, no es contar la historia de Cartago, Roma y las Guerras Púnicas, sino hablar un poco sobre elefantes y el cambio climático.
¿Elefantes, cambio climático? ¿Qué me estás contando?
Empecemos por los elefantes. Como todos sabemos, son animales herbívoros de enormes dimensiones. Esto supone que han de comer cantidades elefantiásicas (perdón por el chiste malo) de hojas, hierbas y frutos. Por hacer una comparación un poco tonta, imaginad a un luchador de lucha libre alimentándose únicamente de lechuga, rúcula y mandarinas. Complicado. Esto supone que el elefante se pasa el día y la noche comiendo y bebiendo, ya que también bebe enormes cantidades de agua cada día. Concretamente, el elefante come durante unas veinte horas al día. No para, y cuando lo hace es para dormir. Cuando los elefantes machos están en edad de merecer, demuestran su hombría moviendo y derribando árboles sin aparentemente demasiado esfuerzo. Son auténticas máquinas de deforestar.
Tienen una piel muy dura que les protege perfectamente de agresiones externas, no obstante, si el día es muy cálido, usan su trompa para arrojarse por encima arena y barro que les sirva de aislante. Los elefantes son normalmente animales pacíficos, están a lo suyo: comer y beber. Debido a su tamaño no tienen depredador alguno. Ni tigres, ni leones, ni leopardos osan a atacar a un elefante, ni siquiera a un bebé elefante, ya que la ira de los elefantes adultos del grupo (los elefantes se mueven normalmente en grupos) caería sobre ellos sin posibilidad de salvación. No obstante, los elefantes también se enfadan, aunque antes de atacar, advierten moviendo la cabeza de lado a lado mientras agitan las orejas. En ese momento, lo mejor es ponerse a rezar porque puede que salga enfurecido hacia ti. “¡Bah! pero los elefantes no corren nada”. Error. Un elefante alcanza los 60 km/h a la carrera. Ni el campeón de 100 metros de los Juegos Escolares de la Diputación de Ávila se libraría. El elefante es un animal muy veloz. En cuanto a lo de que los elefantes se asustan de un ratón, falso mito ¡Tienen a su alrededor todos los bichos del mundo y se van a asustar por un ratoncito! Lo que sí parece que les aterroriza es los chillidos de los cerdos. Cualquiera que haya asistido a una matanza tradicional sabe de que estoy hablando. Dice Wikipedia:

Se decía que los cerdos eran un arma más efectiva contra los elefantes. Plinio el Viejo comenta que “los elefantes se asustan del menor chillido de un cerdo” (VIII, 1.27). El sitio de Megara fue roto cuando los megarenses vertieron aceite sobre una piara de cerdos, les prendieron fuego y los lanzaron contra los elefantes de guerra enemigos. Los elefantes se desbocaron, aterrorizados por los chillidos de los cerdos llameantes.

Son selectivos en lo que comen. No todas las hojas y hierbas son comestibles, lo saben y evitan comer las que pueden causarles indigestión o son venenosas. Los elefantes también se emborrachan tomando el fruto del árbol conocido como marula, ingrediente principal de la bebida espirituosa Amarula. Al caer el fruto al suelo, fermenta y a los elefantes les encanta, así que a veces pasa lo que pasa.
Las heces del elefantes son un remedio natural en algunas tribus africanas a los resfriados, una especie de Vicks Vaporup. Consiste en hacer vahos con las mismas. Al contener tantas hierbas, dicen que despejan las vías respiratorias. Si alguien lo ha probado, por favor, que nos deje un comentario y nos cuente el resultado.

La cuestión es ¿de dónde sacaron los cartagineses los elefantes?
Hay dos tipos de elefantes en el mundo, asiáticos y africanos. Los cartagineses usaban en su ejército una especie de elefante africano, ya extinto, que capturaban en el Sáhara hace tan solo 2.300 años. Ayer en términos planetarios. Pero ¿cómo podía vivir un elefante en pleno desierto? Muy simple, no podía. Es decir, el Sahara se ha ido secando rápidamente en los últimos dos milenios. Fue un vergel hace mucho tiempo, pero no hace tanto, su facies era similar a la de la actual sabana africana, no muy verde, mas lo suficiente como para acoger especies tan glotonas como los elefantes. Las crónicas romanas hablan incluso de una ruta para cruzar el Sáhara a caballo, algo hoy día totalmente imposible. Los camellos, que tanto asociamos al desierto del Sáhara, son relativamente recientes. Se trajeron de Arabia sobre el siglo III d.C.
Este fenómeno no se da sólo en África, en América, concretamente el interior de California, albergaba rebaños de ovejas hace tan sólo cien años donde hoy día sólo sobreviven cáctus y árboles de Josué.

Los desiertos son fascinantes. Vastas extensiones vacías, en contacto directo con el cielo. Quizá por ello las tres grandes religiones monoteístas del mundo han nacido en un desierto. Paisajes monótonos en un primer vistazo, pero llenos de matices en un segundo. El desierto permite ver hasta donde nos alcanza la vista y al mismo tiempo concentrarnos en los minúsculos detalles del paisaje. Más o menos como en nuestra querida meseta.
Pero no es cómodo vivir en un desierto.
Si miramos un mapamundi, España se encuentra al borde del desierto más grande del mundo, el Sáhara. Quizá por ello me gusten los días lluviosos.
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El origen de la hamburguesa

Nos solemos meter mucho con los EEUU por su falta de cultura gastronómica, pero al final, su plato icónico, la hamburguesa, gusta y se come hasta en el más recóndito rincón del mundo.
En mi caso, la hamburguesa llegó a mi vida en 1988, cuando los Boston Celtics jugaron un partido amistoso patrocinado por McDonald’s contra el Real Madrid. Fue todo un acontecimiento y no hablamos de otra cosa en el colegio.
La popularización de la hamburguesa en España, no cabe duda, es debida a la franquicia mencionada y Burger King. A pesar de los esfuerzos de ambas compañías, la hamburguesa es percibida como un alimento poco saludable. Sin embargo, han proliferado en los últimos años restaurantes y cadenas que ofrecen una hamburguesa más cara a cambio de mayor calidad. La hamburguesa gourmet está de moda.
Pero ¿dónde nace y de dónde proviene realmente la hamburguesa? Los orígenes son oscuros, como el de casi todas las comidas, pero lanzo la siguiente propuesta.
La respuesta obvia es: la hamburguesa proviene de Hamburgo, ciudad con el mayor puerto marítimo de Alemania. Al igual que las Wiener, son las salchichas de Viena y las Frankfurter lo son de Fráncfort, las Hamburger lo son de Hamburgo.
Pero vamos a ir un poco más allá.
En febrero de este año, estuve visitando a un amigo alemán en su pueblo, Achim, situado al lado de Bremen, en el Norte de Alemania y a unos 100 km de Hamburgo. Allí nos obsequió con unos estupendos desayunos pantagruélicos en los que, entre otras muchas cosas, tomábamos panecillos recientes de cereales integrales con embutidos típicos de la zona, quesos y mermeladas.
Uno de esos embutidos es una carne picada que se toma cruda llamada Mettwurst. La Mettwurst se hace con carne de cerdo, ternera y tocino. Se vende en cualquier carnicería embutida o sin embutir, como la carne picada en España. En todo caso, se toma normalmente untada en un panecillo y con un poco de cebolla picada por encima. Igual a como se toma la sobrasada en España.
Entre los españoles, suele haber cierta reticencia inicial a empezar el día con carne y cebolla cruda untada en un pan de centeno, pero lo cierto es que está rico y, aunque no lo parezca, no es muy fuerte.
Hay diferentes clases de Mettwurst, pero la que he descrito es típica de toda esa zona del Norte de Alemania.
Hamburgo, como ya se ha dicho, es una gran ciudad portuaria desde la que, sobre todo desde 1830, partieron miles de emigrantes alemanes hacia los EEUU. Éstos llevaron consigo su gastronomía, pero la receta original varió en América. La principal variación fue pasar la Mettwurst por una plancha, por lo que se dejó de tomar la carne cruda ¿El motivo? Quizá uno de estos emigrantes llegó a América con una ristra de Mettwurst que, tras tantos días de viaje por alta mar, no estaba en muy buen estado, así que, por si acaso, decidió darlas vuelta y vuelta en una sartén para hacerlas más digeribles y apetitosas. Las innovaciones siguieron: se le añadió otra rebanada de pan por encima, pasando a ser un bocadillo, se decidió también freír la cebolla y añadir alguna verdura, queso y listo. Ya tenemos lista la hamburguesa tal y como la conocemos actualmente.
Suponemos que los emigrantes alemanes expandieron su receta por todo EEUU y de ahí al resto del mundo porque, volviendo a Alemania y como dijo Rammstein, “We are living in America”.

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