Algunas impresiones sobre Tenerife

He pasado recientemente unos días en Tenerife. Era mi primera vez en territorio nacional no peninsular y quería comentar la experiencia. Esta entrada no pretende ser exhaustiva porque la estancia, por desgracia, ha sido breve. Seguramente, muchos de vosotros habréis ido, así que podemos contrastar opiniones.

Lo primero es señalar que el vuelo fue con una compañía de bajo coste llamada Norwegian. Había visto su anuncio en la tele, pero era la primera vez que viajaba con ellos.  Aunque no me paguen un duro por publicidad, he de decir que me ha sorprendido gratamente. Personal amable, sin problemas si llevas un bolso de mano, no te cobran si no facturas en línea y el principal elemento diferencial y novedoso: WiFi a bordo gratuito. Además, no te marean con publicidad y el precio de la comida está en línea con el precio de las demás compañías, algo caro, pero asumible. Entre Ryanair, que no obstante ha mejorado bastante últimamente, y Norwegian, no hay color.

LLegamos al aeropuerto de Tenerife Norte y lo primero que llama la atención es como emergen las islas Canarias en medio del océano Atlántico. Dan cierta impresión de fragilidad desde el aire, como si pudieran sumergirse en la inmensidad del océano en cualquier momento.

Nada más aterrizar, y obviando el tema de la agradable temperatura, llama la atención lo verde del paisaje a pesar de estar sólo a unos cientos de kilómetros del Sahara. Se percibe un ambiente húmedo, con algo de bruma, pero no molesto. En el campo que circunda al aeropuerto, se aprecian algunos eucaliptos, quizá supervivientes de alguna explotación maderera.

No obstante, nuestro destino estaba en Costa Adeje, en el Sur de la isla, así que, tras una eterna cola para recoger el coche de alquiler, nos ponemos en camino. Desde la autovía no se puede apreciar gran cosa, pero desde luego el urbanismo que tenemos a nuestro alrededor no deslumbra.

Una vez dejado atrás Santa Cruz, la autovía discurre paralela a la costa y se aprecia claramente como, según nos alejamos del océano, la isla va tomando altura de modo continuo e inexorable hasta culminar en la montaña más alta de España, el Teide. No hay extensas mesetas, ni altiplanos, alguna terraza en el mejor de los casos. Se observan pueblos y alguna urbanización, aunque, por fortuna, no está toda la costa edificada masivamente, como es el caso de la costa mediterránea española. A esto, seguramente, ha ayudado que la línea de costa es bastante abrupta, no abundan las playas kilométricas precisamente.

Según avanzamos hacia al Sur, se aprecia como el paisaje torna del verde al amarillo. En 50 kilómetros hemos pasado de Asturias a Almería. Asimismo, se aprecia como los campos de cultivo empiezan a escasear debido a un suelo que es pura roca.

En cuanto enfilamos la costa Sur de la isla, el paisaje vuelve a cambiar, esta vez por la mano del hombre: urbanizaciones, pueblos cada vez más grandes y mucho más tráfico.

Encaramado en la montaña hay un pueblo llamado Adeje, pero nuestro destino en Costa Adeje.Me recuerda al caso de Mijas y su hermano costero: Mijas Costa.
Costa Adeje es nuevo, no busquéis un casco histórico, una ermita o unas casitas de pescadores porque no existen. Dejando de lado el punto hortera y pretencioso de algunas edificaciones,es agradable,tranquilo y bien ajardinado. Casi todos los hoteles son enormes y de cuatro y cinco estrellas. La mayoría de sus ocupantes jubilados y familias británicas, alemanas y rusas. Sí, hay muchos rusos. Empieza a ser raro oír hablar en español y los letreros en múltiples idiomas comienzan a ser la norma. Está claro, se busca turismo de cierto poder adquisitivo, aunque en temporada baja se puede ir a buen precio, como ha sido nuestro caso.

Costa Adeje se puede dividir en dos zonas, la Playa de Fañabé, más popular, y la Playa del Duque, vamos a decirlo claramente: muy pija. Esta playa recibe su nombre de una casa, más bien mansión, allí situada y construida durante la II República por el Duque de Abrantes con el fin de que alojara al depuesto Alfonso XIII. Dicen que hoy día pertenece a un político, pero no he podido averiguar nada más. La casa se encuentra semioculta por un enorme jardín con altas palmeras, así que para saber que tiene dos piscinas he tenido que recurrir a Google Maps.
Desde ambas playas se puede tocar casi con la mano la isla de La Gomera. Al final del día, el sol se oculta tras la isla de El Hierro, de manera que el perfil de esta isla se hace visible durante unos minutos.

En la Playa del Duque hay un centro comercial pequeñito con tiendas caras y semivacío, al menos en esta época. Las terrazas sí que tenían más vida. Se trata de restaurantes agradables, muy bien decorados y con  personal amable, pero tienen un gran problema: su comida. No es que la comida esté mala, no lo está. Es que adolece de personalidad y esencia alguna. Especialmente si tenemos en cuenta que no son baratos, unos 30 euros por persona aproximadamente. Hay un restaurante japonés, un italiano y varios que podríamos calificar de comida internacional, por decir algo. Tomas la carta y ves: cocina italiana, cocina mejicana, otros platos. Es decir, burritos, pasta, pizza y ensaladas principalmente. En algunos se puede pedir el “local fish”, pero ni lo promocionan demasiado, ni el camarero le da demasiado bombo.
Una pena, creo que se están equivocando dejando de lado los productos locales, como los pescados, morcilla y chorizo canario, quesos que los hay muy buenos, plátanos etc.

Un día lo dedicamos, como no podía ser de otra manera, al Parque Nacional del Teide, el más visitado de España. A mí me encantó la subida acometida desde el Sur de la isla en coche. La carretera tiene algún tramo bacheado, pero en general está en buen estado. La subida es un cambio continuo de paisaje: el paisaje semidesértico comienza a verdeguear. Después, vastos pinares alternando con antiguas lenguas de lava, hoy negros roquedales, que los pinos intentan colonizar. Estos pinos, tras milenios en contacto con el fuego, han desarrollado la capacidad de aguantar el fuego, de manera que una vez abrasados, como por arte de magia, vuelven a brotar y recuperar su verdor original. De hecho, alguno conserva en su tronco ennegrecido los restos de algún incendio. El suelo de roca volcánica es poroso de manera que bajo un manto áspero y seco, hay humedad. Sin embargo, las rocas, conforme seguimos subiendo, van ganando terreno a los pinos, cada vez más escasos, hasta llegar a un extensísimo altiplano, el único que he visto en la isla, del que emerge el tramo final del Teide, como guinda de un pastel de casi 4.000 metros. Aquí, la dureza del clima no permite que crezca apenas vegetación. Es un paisaje lunar en el que temes que en cualquier momento pueda haber de nuevo una erupción que arrase con todo y lo transforme de nuevo. Allí arriba hay un Parador de Turismo, un centro de visitantes y encaramado al pico, el teleférico. Nos bajamos del coche a tomar algo. El día es de un sol radiante, pero el viento es frío, excepto para algunos guiris expuestos en la terraza del centro de visitantes como lagartos. El teleférico no es económico, 27€, pero ¡qué vas a hacer si ya estás allí!. Aparcamos donde pudimos y para arriba. El teleférico, medio de transporte que no me hace mucha gracia, te deja a unos metros de la cumbre, pero sin un permiso especial, no puedes culminar. No me parece que valga mucho la pena, más allá de la satisfacción personal de llegar a la cumbre, pero teniendo en cuenta que de los 3.718 metros, nos hemos hecho 3.550 en coche y teleférico, no sería una gran gesta atlética. El teleférico te deja en un mirador con un caminito que rodea parcialmente el pico. Andar y hablar se hace complicado por la falta de oxígeno. Pero las vistas valen la pena. Si desde la propia playa, se ven las islas cercanas perfectamente, desde allí arriba parecen al alcance de la mano. El viento frío sopla con fuerza, no es agradable estar allí mucho tiempo, pero quizá sea el aire más puro que he respirado antes. Me hubiera gustado verlo nevado.

El último día, lo pasamos en Santa Cruz, la capital de la isla. En Santa Cruz, como no podía ser de otra manera, tienes dos opciones, o subes o bajas. El centro se articula en torno a dos calles paralelas peatonales donde están los comercios que encuentras en cualquier otra ciudad española. Desembocan en una amplia plaza, previa al puerto y son agradables para pasear, ver los escaparates y el paisanaje. No hay ningún edificio que destaque especialmente, aunque por nombrar alguno, me quedo con dos edificios más llamativos, el de Correos y la sede del Cabildo de Tenerife, ambos en la mencionada plaza. Son dos edificios de los años 30-40 del siglo pasado, exponentes de la arquitectura civil del momento. Sin embargo, el símbolo de la ciudad de Santa Cruz es el Auditorio del controvertido arquitecto Calatrava. Tenía ganas de verlo por lo espectacular que resulta en las fotos, pero he de decir que en persona pierde bastante. Además, los alrededores del edificio ni son bonitos, ni son agradables, ya que se encuentra encajonado entre el puerto, una autovía urbana y unas horrorosas instalaciones industriales.

Esa noche, la última en la isla, fuimos a cenar a La Posada del Pez, situado en un pueblo de pescadores a sólo 12 km de Santa Cruz. Según nos comentó el camarero, el dueño es un gallego que procura hacerse con buen pescado. La premisa es prepararlo de forma sencilla, sin mucho artificio. Ha sido galardonado como el mejor restaurante de pescado de Tenerife. Sin duda, fue el mejor que visitamos en la isla porque hay comida canaria de verdad, pescados autóctonos y se come bien. En nuestro caso, los pescados fueron cherne y pámpano. El cherne es un pescado blanco que vive en aguas profundas. Tiene una carne un poco dura y grasa. Recuerda al pez espada o emperador, aunque lo encontré más sabroso que éste. Como contrapunto al cherne, el pámpano es un pescado azul de carne laminada que recuerda al mero. Sin duda, un pescado más fino, por así decirlo.

Volveremos.

La segunda y la tercera Roma

En el año 476 cayó el Imperio Romano de Occidente. En aquél entonces, los turcos eran un remoto pueblo situado en las inmensas estepas asiáticas del que seguramente nadie en Europa había oído alguna vez hablar. Pero, lenta y paulatinamente, los turcos se trasladaron hacia el Oeste, creando un gran Imperio. Por el camino, adoptaron el islam suní como su religión oficial. Finalmente arribaron a la península de Anatolia y en 1453, casi mil años después de la caída del Imperio Romano Occidental, conquistaron la capital del Imperio Romano de Oriente: Bizancio. Actualmente Estambul. Como sabemos, los turcos pusieron los dos pies en Europa, conquistando Grecia, los balcanes, Bulgaría, Hungría, Rumanía y se quedaron a pocos kilómetros de Viena. Los españoles tuvimos lo nuestro con los turcos en su día. No sólo, se dedicaban a asaltar barcos en el Mediterráneo, sino que amenazaban con conquistar Roma, el centro de la cristiandad, y eso ya eran palabras mayores.

Volviendo atrás en el tiempo, en el siglo IX, dos hermanos de Tesalónica, Cirilo y Metodio, se lanzaron a cristianizar (en su variante ortodoxa) a los pueblos eslavos situados al Norte. De paso, sentaron las bases para un nuevo alfabeto basado en el griego, pero adaptado a las particularidades fonéticas de los idiomas eslavos: el alfabeto cirílico, usado actualmente en el ruso, serbio y búlgaro, entre otras lenguas.

De los múltiples pueblos eslavos (búlgaros, serbios, croatas, polacos, eslovacos, checos etc), el más destacado ha sido el ruso. Rusia, antes de su increíble expansión territorial, era un país sin grandes barreras naturales que lo pudieran defender de enemigos, de ahí que su estrategia defensiva consistió en conquistar territorios y “rusificarlos”. Si miramos un mapa atentamente, observamos que Rusia es país con frontera terrestre con, por ejemplo, Finlandia y Polonia, pero también con Mongolia, China e incluso Corea del Norte. Hay islas rusas a sólo unos pocos kilómetros de EEUU (Alaska) y de Japón (muchas de ellas reclamadas por los nipones).

Rusia se considera a sí misma, madre de todos los pueblos eslavos (paneslavismo), depositaria de la fe cristiana ortodoxa y heredera única y legítima del Imperio Romano de Oriente o Bizantino. Es decir, Moscú es la tercera Roma.

Durante un tiempo, el mapa de Europa se podía dividir fácilmente en dos: el Oeste, los herederos del Imperio Romano Occidental: antiguas naciones que habían emprendido una expansión territorial allende los mares: España, Francia, Gran Bretaña, Holanda y Portugal. Al Este, vastos Imperios sin proyección en ultramar: Sacro Imperio Romano Germánico, Imperio Austriaco, Imperio Ruso, Imperio Otomano (actual Turquía) etc.

Los choques entre éstos, además de otros factores, desembocaron en la I Guerra Mundial que acabó con el Imperio Alemán, el Imperio Austrohúngaro y el Imperio Otomano. Sin embargo, Rusia, después de que Alemania sacara de su exilio en Suiza a Lenin y lo metiera en un tren rumbo a Moscú, mutó en un “experimento” fallido años después, llamado Unión Soviética.

El territorio del antiguo Imperio Alemán era bastante más extenso que la actual Alemania, qué decir de Austria, reducido a un pequeño país sin salida al mar y en cuanto a Turquía, si bien conserva toda la península de Anatolia, su presencia en el Sudeste europeo es testimonial. Además, perdió todo Oriente próximo, que pasó a manos británicas y francesas. De la desastrosa addministración británica y francesa en Oriente próximo viene, en gran medida, la situación de conflicto permanente en esa zona. 

Sin embargo, Rusia, debido a la revolución comunista, se retiró de la guerra anticipadamente y no participó en el botín de Oriente próximo, su frontera Sur. En todo caso, si bien disminuida, tras la caída de la Unión Soviética, conserva una gran parte de sus vastísimos territorios y acaba de recuperar Crimea (juzgo como iluso a quien crea que Crimea va a volver a ser parte de Ucrania) y estoy convencido de que el Este de Ucrania será territorio ruso de pleno derecho en no demasiado tiempo.

Actualmente, lo que parece que está en pugna entre Turquía y Rusia es su influencia en Oriente próximo. Turquía, con Erdogan a la cabeza, busca recuperar su influencia en aquella zona. Rusia busca también consolidarse allí como actor protagonista. Mientras Turquía, de mano del islamismo “moderado” de Erdogan se apoya en movimientos suníes, Rusia apoya a la otra gran rama del islam, los chíies, cuyo máximo exponente son Irán y la Siria de al-Asad.

Pero,  en mi opinión, lo que de verdad ansía Rusia, y no lejos estuvo de conseguirlo en la I Guerra Mundial, es recuperar Bizancio y con ello el antiguo Imperio Romano Oriental. Dicho de otra manera, echar a los turcos 512 años después. Dicho claramente: la guerra entre Rusia y Turquía es inevitable. No digo que se vaya a producir en breve, pero el devenir histórico invita a pensar en ello. Tengo la impresión de que los acontecimientos se precipitan en favor de este enfrentamiento:

  • Rusia, si bien no es una potencia económica, está saliendo de unos años de postración tras la caída de la Unión Soviética. No es que su economía vaya de fábula, pero está aguantando el embiste que le ha supuesto el embargo y las sanciones económicas impuestas con ocasión de la guerra de Ucrania.
  • La expansión del islamismo no puede tener otra repercusión que un acercamiento entre los países europeos de estirpe cristiana, que no sólo se unen por ser objetivo de los islamistas, sino por compartir un acervo común e intereses internacionales cada vez más similares. Acabamos de ver como Hollande se reunía con Putin para colaborar en Siria. Es decir, un miembro de la OTAN y de la UE, como Francia, acercándose al que hasta hace poco era denostado por haberse adueñado de Crimea y apoyar a la facción prorusa de Ucrania. No hay tampoco que olvidar que Rusia, bajo la forma de la URSS, ha luchado junto a Gran Bretaña, Francia y EEUU en la I y II Guerra Mundial. Ayer, en términos históricos. La guerra fría puede que haya sido sólo un paréntesis y los cambios que se están produciendo en el panorama mundial los vuelva a colocar juntos.
  • EEUU, tras cien años desde la I Guerra Mundial, primer conflicto en el que sale a luchar fuera de América, lentamente vuelve a su política aislacionista. EEUU es un país separado del resto del mundo por dos inmensos océanos, con un tranquilo vecino en el Norte y otro más problemático, pero muy débil, en el Sur (Méjico) ¿Quién se acuerda de Cuba y de la crisis de los misiles? Esta vuelta a las raíces tiene mucho que ver con el casi autoabastecimiento energético que han conseguido gracias a la fractura hidráulica (“fracking”). En términos medioambientales será discutible la bondad de esta técnica, pero económicamente ha sido una bendición para los EEUU e indirectamente para todas las economías no productoras de petróleo y dependientes del mismo, como España. EEUU, si se viera en la necesidad, podría autoabastecerse energéticamente, aunque al precio al que lo están dejando los saudíes, sale mejor importarlo. Si los precios subieran, basta con volver a poner en marcha los campos petrolíferos estadounidenses abiertos gracias a la revolución de la fractura hidráulica. Veo a EEUU llevándose muy bien con todo el mundo e implicándose cada vez menos en conflictos internacionales.
  • Turquía ha dejado atrás el laicismo y se está islamizando, lo cual supone que las simpatías por Turquía entre sus aliados de la OTAN se vayan debilitando. Por otro lado ¿a qué país europeo no asusta un país islamista con 80 millones de habitantes en una esquina del continente?  
  • Rusia no piensa en el corto plazo, tiene una política exterior igual con unas directrices muy claras haya el Gobierno que haya. Igualito que España.
  • Rusia ha lanzado dos advertencias a Turquía. La primera se llama Crimea, punta de lanza hacia la costa Norte de Turquía. Segunda, lanzando misiles desde su territorio hacia Siria que, probablemente, hayan sobrevolado el espacio aéreo turco. Esta segunda advertencia es muy clara y directa: si Rusia quiere, puede alcanzar fácilmente territorio turco. Los turcos han comprendido la advertencia y han reaccionado derribando el avión ruso. Por cosas más nimias han empezado guerras ¿Cuál será la chispa definitiva?

Por otro lado, veo varios factores que me hacen pensar que los rusos se van a mostrar muy precavidos antes de dar un paso hacia la guerra:

  • Si bien, como he dicho antes, parece que Rusia está aguantando económicamente, no es, ni mucho menos, un país rico y, como dijo Napoleón: “Para ganar una guerra se necesitan tres cosas: dinero, dinero y dinero”. 
  • Alianzas internacionales: Rusía tendría que conseguir que la OTAN incumpliera su propia razón de ser: defender a un país miembro que sea agredido por un tercero. No veo ningún entusiasmo en ningún país de la OTAN por ir a defender a Turquía de una agresión rusa, pero tampoco es imposible, al menos indirectamente: con material y armamento. Todo depende de si Turquía sigue por una deriva islamista. En todo caso, podría contar con la ayuda de países musulmanes suníes. Rusia, a priori, no contaría con muchos aliados. Bielorrusia, Serbia e incluso Grecia podrían ayudar. A China no la veo implicándose en un asunto en el que no tiene nada que ganar y sí mucho que perder. Otros posibles apoyos a Rusía serían Irán y Siria si el partido Baaz siguiera en el poder.
  • La demografía rusa frente a la turca. Mientras los rusos son cada vez menos y más viejos, Turquía es un país joven que ha ganado población en estos últimos años. Los viejos no hacen la guerra, prefieren quedarse en casa.

Actualización: He olvidado comentar el asunto desde la perspectiva de Israel. Los antecedentes históricos son muy claros: el primer país del mundo que reconoció al Estado de Israel no fue EEUU, sino la Unión Soviética. Sin embargo, poco después las relaciones se enturbiaron (de ahí viene la simpatía de la izquierda por la causa palestina). En 2005 Putin visitó Israel y hoy día puede afirmarse que las relaciones entre Israel y Rusia son buenas. Además, un 20% de los israleitas son asquenazíes provenientes de Rusia o de la antigua Unión Soviética y son rusoparlantes. Su influencia en la política israelí es grande. Es decir, creo que Israel estaría encantada con un avance ruso sobre Oriente Próximo. Y de todos es conocido la tremenda influencia del lobby judío en los EEUU, especialmente en el partido demócrata.

Ciao, Tschüss!

Rondan por mi cabeza palabras en diferentes lenguas entre las que encuentro similitudes que me resultan llamativas. Quizá son fruto de la casualidad, de la influencia y préstamos de unas lenguas a otras o del mismo modo de ver una realidad por parte de familias de hablantes.
Voy con dos ejemplos sobre los que he estado indagando:

– El soborno en alemán y en español:
En alemán, sobornar se dice “bestechen” (pronunciado aproximadamente “bestéjen”) y soborno: “Bestechung” (pronúnciese “bestéjung”). En principio, nada que ver con el español.
Bestechen se compone de dos partes:
a) el prefijo alemán “be” y
b) el verbo “stechen”.
La preposición “be” sirve en alemán para hacer a un verbo intransitivo transitivo y al mismo tiempo, modula el significado del verbo dándole un matiz semántico de causa u origen. Un verbo intransitivo, al que le colocamos un “be” delante, requiere de un complemento u objeto directo que, como tal, siempre se declina en acusativo.
El verbo “stechen” significa picar, mordicar, punzar, morder.
En español, especialmente en Méjico, al soborno se le conoce como mordida, es decir, tanto en alemán como en español, la idea de soborno nos remite a la misma metáfora.

-Los saludos y despedidas:
El saludo en italiano más popular en todo el mundo es “ciao”, que al contrario de lo que mucha gente cree, no significa sólo adiós, sino también hola.
En alemán, la despedida más conocida es “Aufwiedersehen”, cuya traducción más apegada a la literalidad sería hasta la vista.
Sin embargo, así como “ciao” está en la boca de todos los italianos continuamente, “Aufwiedersehen” no se usa tanto, ya que compite con el muy popular “Tschüss” (pronunciése aproximadamente “tchiuss” o mejor escúchelo aquí). Tanto “ciao” como “Tschüss” tienen una pronunciación parecida, por lo que me puse a buscar el origen de ambas palabras con el fin de hallar esa relación entre ambas. Sin embargo, parece ser que no la hay.
“Ciao” proviene de la contracción de un saludo del dialecto véneto (Venecia): “s’ciàvo vostro” (esclavo vuestro), con un sentido similar al “póngame a los pies de su señora”.
El origen de “Tschüss” es más incierto y hay tres teorías:
a) Los puertos de las ciudades de la Liga Hanseática Hamburgo y Bremen, tenían intensos intercambios comerciales con marineros neeerlandeses que se despedían con la palabra “atjüs”, que a su vez provenía del portugués “adeus” o de nuestro español adiós.
b) Proveniente del valón (lengua latina belga) “adjuus”, de donde, por proximidad geográfica, pasó al alemán.
c) Hugonotes (protestantes franceses) huidos de su país en el s. XVII y asentados en Bremen y, en el barrio de Hamburgo, Altona, trajeron consigo una variedad dialectal del francés en la cual “adieu” pasó a “atschüs”.

Retornando a “ciao” y su origen en “ s’ciàvo vostro”, me viene a la memoria que, en Alemania, sobre todo en el Sur, y Austria, así como en países del antiguo Imperio Austriaco (Eslovaquia, Hungría, Eslovenia etc.) usan como saludo “Servus”, palabra latina que significa sirviente o criado. El sentido y origen de “Servus” como saludo es el “para servirle a Vd.”, que en español decimos después de presentarnos, aunque actualmente es, más bien, un arcaísmo.

En conclusión, no hay relación alguna entre “ciao” y “Tschüss” como intuía. Al menos he encontrado cierta relación semántica entre “Ciao” y “Servus”. Menos da una piedra.

Los primeros guiris

En 1476 los Reyes Católicos, promulgaron el Ordenamiento de Madrigal que supuso la creación de la Santa Hermandad. Ésta era una especie de policía rural que perseguía los delitos por todo el reino. Las prioridades de la Santa Hermandad eran la pacificación, pues se hallaba Castilla recién salida de una guerra civil, y acabar con los salteadores de caminos, es decir, con el bandolerismo.

Varios siglos después, el problema del bandolerismo seguía presente, aunque acotado principalmente a las sierras que separan Andalucía de La Mancha. Por este motivo, en 1767, el rey Carlos III, de la mano de su ministro ilustrado, el asturiano Campomanes, decidió la creación de la intendencia de las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena.

El camino entre la capital de España, Sevilla y Cádiz era especialmente peligroso en Sierra Morena. Entre sus bellos parajes se escondían bandoleros, que lejos de la visión romántica que se puede tener hoy de ellos, se dedicaban a asaltar a los viandantes y a robar las mercancías que circulaban entre Madrid y los estratégicos puertos de Sevilla y Cádiz, a donde arribaba la plata y otras riquezas de América.

Estas sierras y llanos se encontraban deshabitados, por lo que se pensó en implantar nuevos pobladores con el fin de frenar a los asaltantes de caminos. La cuestión era de dónde traerlos.

De la mano del movimiento ilustrado, se confió a un coronel bávaro, llamado Johann Caspar von Thürrigel, atraer a aquella zona a alemanes, flamencos y suizos a cambio de 326 reales por cada colono. “Valiosos trabajadores católicos” habían de llegar a las llamadas Nuevas Poblaciones. Las fuentes hablan de que unos 10.000 centroeuropeos llegaron a aquella zona. Von Thürrigel, en su prédica, exageró las bondades de aquellas tierras y cuando los colonos llegaron se encontraron con que el paraíso prometido no era tal. Por otro lado, los países de origen no estaban dispuestos a perder población cualificada, así que muchos de los que llegaron eran jornaleros pobres, trabajadores errantes y se infiltró algún protestante.

Se fundaron quince nuevas poblaciones entre Sierra Morena y la llanura del Guadalquivir, es decir en el reino de Jaén, Córdoba y Sevilla. Muchas de éstas son hoy importantes municipios como Guarromán, La Carolina, Aldeaquemada, Navas de Tolosa o La Carlota. Los colonos recibieron gratis una casa, cincuenta fanegas de tierras, ganado, exención de impuestos durante diez años y protección mediante un fuero especial.

Sin embargo, los comienzos fueron muy duros. Las casas no estaban listas cuando llegaron, así que, mientras tanto, tuvieron que sobrevivir en barracas construidas por ellos mismos. La enfermedad también hizo mella, por lo que algunos murieron al poco de su llegada. Además, fueron recibidos con hostilidad por los vecinos de las poblaciones cercanas que sentían que se estaba privilegiando a los recién llegados, por lo que fueron víctimas de robos y agresiones.

A los colonos, les acompañaban curas con el fin de que recibieran misa y fueran instruidos espiritualmente en su lengua materna, normalmente, el alemán.

Es célebre el enfrentamiento entre el capellán de los colonos de La Carolina, fray Romualdo de Friburgo y el Superintendente (jefe) de las Nuevas Poblaciones, el limeño Pablo de Olavide. Olavide, hombre ilustrado y alejado de las concepciones católicas más rígidas, chocó con el fraile, de carácter excesivamente pío. Fray Romualdo de Friburgo fue objeto de burlas en las reuniones y comidas habidas en el palacio de La Carolina donde residía el Superintendente. Fray Romualdo de Friburgo se guardó las mofas para más adelante denunciar al Superintendente ante el obispo de Salamanca e Inquisidor General. Las acusaciones del fraile germano eran muy graves y Olavide, consciente de ello, negó las acusaciones, se mostró como católico devoto y recurrió a sus influencias políticas. Todo fue en vano. El autillo le condenó a ocho años de prisión secreta y la privación de todos sus bienes. Por otro lado, Fray Romualdo de Friburgo fue expulsado de España.

Este proceso fue todo un escándalo en la España de la época. Un famoso político de gran proyección condenado por el Tribunal de la Santa Inquisición. Este asunto, pone en cuestión todo el aura reformista e ilustrada que rodea a Carlos III, ya que pudo haber parado el proceso y, sin embargo, dejó hacer.

Dejando atrás este episodio ¿qué pervive hoy en día de aquellos colonos? En primero lugar, los apellidos, aunque españolizados, como: Ridier, Wic, Chófler, Pigner, Rull, Chups, Báxter, Neff, Teclesmaller, Avi, Hamer, Duvisón, Uber, Pistón, Salses, Chambra, Demáns, Blondón, Sabe, Ruperti etc. También subsisten ciertas costumbres y fiestas de claro origen centroeuropeo. Y dicen que la fisonomía, abundan los ojos claros y los cabellos rubios. Yo he pasado por allí, pero nunca he parado. Si alguien ha estado y nos quiere comentar sus impresiones, es bienvenido.

Por último, una de las hipótesis acerca del origen del nombre flamenco referido al cante y baile es que proviene de aquéllos traídos por trabajadores errantes originarios de Flandes llegados en esta repoblación al Sur de España.

Elefantes en el desierto

Uno de los episodios más conocidos de la Segunda Guerra Púnica (218 a.C – 201 a.C) es la travesía del ejército cartaginés por la costa mediterránea ibérica, la Galia Narborense y los Alpes con el fin de llegar a conquistar Roma por su retaguardia. La estrategia del general cartaginés Aníbal era llevar la guerra a territorio romano, alejarla de Cartago y evitar la batalla naval en la que Roma era superior.
La historia en si ya es apasionante, ya que una derrota romana habría cambiado toda la historia mundial posterior, pero hay un ingrediente que lo hace aún más increíble: el ejército cartaginés contaba con elefantes.
Nos podemos imaginar que los elefantes fueron los primeros Panzerdivisionen de la historia, pero parece que no es así, al menos entre los cartagineses, sino que eran utilizados como atalaya en segunda línea por arqueros. Según las fuentes, dicen que el propio Aníbal dirigía las batallas desde lo alto de uno de ellos.
Sea como fuere, el propósito de esta entrada, no es contar la historia de Cartago, Roma y las Guerras Púnicas, sino hablar un poco sobre elefantes y el cambio climático.
¿Elefantes, cambio climático? ¿Qué me estás contando?
Empecemos por los elefantes. Como todos sabemos, son animales herbívoros de enormes dimensiones. Esto supone que han de comer cantidades elefantiásicas (perdón por el chiste malo) de hojas, hierbas y frutos. Por hacer una comparación un poco tonta, imaginad a un luchador de lucha libre alimentándose únicamente de lechuga, rúcula y mandarinas. Complicado. Esto supone que el elefante se pasa el día y la noche comiendo y bebiendo, ya que también bebe enormes cantidades de agua cada día. Concretamente, el elefante come durante unas veinte horas al día. No para, y cuando lo hace es para dormir. Cuando los elefantes machos están en edad de merecer, demuestran su hombría moviendo y derribando árboles sin aparentemente demasiado esfuerzo. Son auténticas máquinas de deforestar.
Tienen una piel muy dura que les protege perfectamente de agresiones externas, no obstante, si el día es muy cálido, usan su trompa para arrojarse por encima arena y barro que les sirva de aislante. Los elefantes son normalmente animales pacíficos, están a lo suyo: comer y beber. Debido a su tamaño no tienen depredador alguno. Ni tigres, ni leones, ni leopardos osan a atacar a un elefante, ni siquiera a un bebé elefante, ya que la ira de los elefantes adultos del grupo (los elefantes se mueven normalmente en grupos) caería sobre ellos sin posibilidad de salvación. No obstante, los elefantes también se enfadan, aunque antes de atacar, advierten moviendo la cabeza de lado a lado mientras agitan las orejas. En ese momento, lo mejor es ponerse a rezar porque puede que salga enfurecido hacia ti. “¡Bah! pero los elefantes no corren nada”. Error. Un elefante alcanza los 60 km/h a la carrera. Ni el campeón de 100 metros de los Juegos Escolares de la Diputación de Ávila se libraría. El elefante es un animal muy veloz. En cuanto a lo de que los elefantes se asustan de un ratón, falso mito ¡Tienen a su alrededor todos los bichos del mundo y se van a asustar por un ratoncito! Lo que sí parece que les aterroriza es los chillidos de los cerdos. Cualquiera que haya asistido a una matanza tradicional sabe de que estoy hablando. Dice Wikipedia:

Se decía que los cerdos eran un arma más efectiva contra los elefantes. Plinio el Viejo comenta que “los elefantes se asustan del menor chillido de un cerdo” (VIII, 1.27). El sitio de Megara fue roto cuando los megarenses vertieron aceite sobre una piara de cerdos, les prendieron fuego y los lanzaron contra los elefantes de guerra enemigos. Los elefantes se desbocaron, aterrorizados por los chillidos de los cerdos llameantes.

Son selectivos en lo que comen. No todas las hojas y hierbas son comestibles, lo saben y evitan comer las que pueden causarles indigestión o son venenosas. Los elefantes también se emborrachan tomando el fruto del árbol conocido como marula, ingrediente principal de la bebida espirituosa Amarula. Al caer el fruto al suelo, fermenta y a los elefantes les encanta, así que a veces pasa lo que pasa.
Las heces del elefantes son un remedio natural en algunas tribus africanas a los resfriados, una especie de Vicks Vaporup. Consiste en hacer vahos con las mismas. Al contener tantas hierbas, dicen que despejan las vías respiratorias. Si alguien lo ha probado, por favor, que nos deje un comentario y nos cuente el resultado.

La cuestión es ¿de dónde sacaron los cartagineses los elefantes?
Hay dos tipos de elefantes en el mundo, asiáticos y africanos. Los cartagineses usaban en su ejército una especie de elefante africano, ya extinto, que capturaban en el Sáhara hace tan solo 2.300 años. Ayer en términos planetarios. Pero ¿cómo podía vivir un elefante en pleno desierto? Muy simple, no podía. Es decir, el Sahara se ha ido secando rápidamente en los últimos dos milenios. Fue un vergel hace mucho tiempo, pero no hace tanto, su facies era similar a la de la actual sabana africana, no muy verde, mas lo suficiente como para acoger especies tan glotonas como los elefantes. Las crónicas romanas hablan incluso de una ruta para cruzar el Sáhara a caballo, algo hoy día totalmente imposible. Los camellos, que tanto asociamos al desierto del Sáhara, son relativamente recientes. Se trajeron de Arabia sobre el siglo III d.C.
Este fenómeno no se da sólo en África, en América, concretamente el interior de California, albergaba rebaños de ovejas hace tan sólo cien años donde hoy día sólo sobreviven cáctus y árboles de Josué.

Los desiertos son fascinantes. Vastas extensiones vacías, en contacto directo con el cielo. Quizá por ello las tres grandes religiones monoteístas del mundo han nacido en un desierto. Paisajes monótonos en un primer vistazo, pero llenos de matices en un segundo. El desierto permite ver hasta donde nos alcanza la vista y al mismo tiempo concentrarnos en los minúsculos detalles del paisaje. Más o menos como en nuestra querida meseta.
Pero no es cómodo vivir en un desierto.
Si miramos un mapamundi, España se encuentra al borde del desierto más grande del mundo, el Sáhara. Quizá por ello me gusten los días lluviosos.
image

El origen de la hamburguesa

Nos solemos meter mucho con los EEUU por su falta de cultura gastronómica, pero al final, su plato icónico, la hamburguesa, gusta y se come hasta en el más recóndito rincón del mundo.
En mi caso, la hamburguesa llegó a mi vida en 1988, cuando los Boston Celtics jugaron un partido amistoso patrocinado por McDonald’s contra el Real Madrid. Fue todo un acontecimiento y no hablamos de otra cosa en el colegio.
La popularización de la hamburguesa en España, no cabe duda, es debida a la franquicia mencionada y Burger King. A pesar de los esfuerzos de ambas compañías, la hamburguesa es percibida como un alimento poco saludable. Sin embargo, han proliferado en los últimos años restaurantes y cadenas que ofrecen una hamburguesa más cara a cambio de mayor calidad. La hamburguesa gourmet está de moda.
Pero ¿dónde nace y de dónde proviene realmente la hamburguesa? Los orígenes son oscuros, como el de casi todas las comidas, pero lanzo la siguiente propuesta.
La respuesta obvia es: la hamburguesa proviene de Hamburgo, ciudad con el mayor puerto marítimo de Alemania. Al igual que las Wiener, son las salchichas de Viena y las Frankfurter lo son de Fráncfort, las Hamburger lo son de Hamburgo.
Pero vamos a ir un poco más allá.
En febrero de este año, estuve visitando a un amigo alemán en su pueblo, Achim, situado al lado de Bremen, en el Norte de Alemania y a unos 100 km de Hamburgo. Allí nos obsequió con unos estupendos desayunos pantagruélicos en los que, entre otras muchas cosas, tomábamos panecillos recientes de cereales integrales con embutidos típicos de la zona, quesos y mermeladas.
Uno de esos embutidos es una carne picada que se toma cruda llamada Mettwurst. La Mettwurst se hace con carne de cerdo, ternera y tocino. Se vende en cualquier carnicería embutida o sin embutir, como la carne picada en España. En todo caso, se toma normalmente untada en un panecillo y con un poco de cebolla picada por encima. Igual a como se toma la sobrasada en España.
Entre los españoles, suele haber cierta reticencia inicial a empezar el día con carne y cebolla cruda untada en un pan de centeno, pero lo cierto es que está rico y, aunque no lo parezca, no es muy fuerte.
Hay diferentes clases de Mettwurst, pero la que he descrito es típica de toda esa zona del Norte de Alemania.
Hamburgo, como ya se ha dicho, es una gran ciudad portuaria desde la que, sobre todo desde 1830, partieron miles de emigrantes alemanes hacia los EEUU. Éstos llevaron consigo su gastronomía, pero la receta original varió en América. La principal variación fue pasar la Mettwurst por una plancha, por lo que se dejó de tomar la carne cruda ¿El motivo? Quizá uno de estos emigrantes llegó a América con una ristra de Mettwurst que, tras tantos días de viaje por alta mar, no estaba en muy buen estado, así que, por si acaso, decidió darlas vuelta y vuelta en una sartén para hacerlas más digeribles y apetitosas. Las innovaciones siguieron: se le añadió otra rebanada de pan por encima, pasando a ser un bocadillo, se decidió también freír la cebolla y añadir alguna verdura, queso y listo. Ya tenemos lista la hamburguesa tal y como la conocemos actualmente.
Suponemos que los emigrantes alemanes expandieron su receta por todo EEUU y de ahí al resto del mundo porque, volviendo a Alemania y como dijo Rammstein, “We are living in America”.

88x31

Sistemas operativos ¿Cómo he acabado aquí? (I)

En esta entrada, vamos a seguir hablando de historia, pero no nos vamos a ir lejos en el tiempo, vamos a hablar de la pequeña historia de algunos sistemas operativos.

Un sistema operativo es, gracias Wikipedia, un programa o conjunto de programas de un sistema informático que gestiona los recursos de hardware y provee servicios a los programas de aplicación, ejecutándose en modo privilegiado respecto de los restantes. Para los no informáticos y que me perdonen éstos, es el programa que se inicia cuando encendemos nuestro aparato y lo hace funcionar, sea un ordenador, una tableta, un móvil etc. Hoy en día casi cualquier aparato lleva un miniordenador en su interior, así que los sistemas operativos nos rodean y, quizá algún día, nos dominen.

Normalmente un sistema operativo se diseña para algún cacharro concreto, pero como tantas veces ocurre, la vida da muchas vueltas y nunca se sabe en qué aparato puede acabar metido. Y precisamente de esto vamos a hablar

En el año 2005, Google decidió ir de compras y adquirir una pequeña empresa que estaba desarrollando un sistema operativo para móviles basado en Linux. La idea era competir con la exitosas “Blackberrys”. Cuando ya estaba casi listo, apareció el Iphone y lo cambió todo. Provocó tal terremoto en el mercado que en unos pocos años, los reyes del mismo, han desaparecido, como Nokia, o su cuota de mercado es ínfima, como la propia Blackberry. Google reaccionó rápido y sus ingenieros rediseñaron el sistema para adaptarlo a las pantallas táctiles. Finalmente, en octubre del 2008 se lanzó el primer móvil con Android, el HTC Dream, también conocido como T-Mobile G1. Desde entonces, la progresión del androide ha sido espectacular. No sólo domina el mundo de los móviles, con una cuota de mercado abrumadora, en España está en el entorno del 90%, sino que ya podemos encontrarlo en casi cualquier aparatito gracias a que se trata, más o menos, de software libre.

  • QNX:
    • Empezó en los ordenadores del Gobierno de Ontario (Canadá) y maquinaria industrial.
    • Acabó en los móviles y tabletas Blackberry y en coches.

Como comentamos anteriormente, los días de gloria de Blackberry empezaron a marchitarse cuando apareció el Iphone y los móviles Android. Con el fin de resurgir cual ave Fénix, Blackberry compró QNX en 2010, para diseñar sobre su base su nuevo sistema operativo capaz de plantar cara a Android y iOS (el sistema operativo del Iphone). Tres años más tarde, se presentó el nuevo sistema operativo Blackberry 10, con gran éxito de crítica, pero no de público, de momento las ventas no acompañan. Una vez más se demuestra que tener un buen producto, no garantiza el éxito comercial. Blackberry languidece, pero su QNX se convierte, curiosamente, en el sistema operativo de los Ford y en la solución de Apple (CarPlay) para poder interactuar con el Iphone desde la pantalla del salpicadero del coche.

Blackberry puede también sentirse orgullosa de que Obama y Merkel usan uno de sus dispositivos para garantizar la confidencialidad de sus comunicaciones.

De momento, lo dejamos aquí. Habrá más entregas sobre este tema más adelante, pero como una buena canción punk y como dice el dicho, lo breve si bueno, dos veces bueno.

88x31

Los latinos en América

Panadería latina, queso latino, refrescos latinos, música latina y, lo que es peor, electrolatino…pero ¿qué tiene que ver aquí la palabra latino? ¿No eran los romanos latinos? ¿Cómo se ha llegado a este cambio semántico?

Los latinos eran un pueblo itálico que vivía en las riberas del Danubio, en lo que hoy es Austria, Eslovaquia y Hungría. Hace unos 4.000 años, junto con otros pueblos hermanos, decidieron mudarse al Sur, atravesaron los Alpes y se asentaron en la zona central de la península italiana, a la que dieron nombre. La lengua de los latinos, el latín, fue la lengua del Imperio Romano.

Con la caída de Roma, en algunos lugares del Imperio, el latín evolucionó y dio lugar a nuevas lenguas: español, rumano, portugués, francés, italiano, provenzal, romanche etc. No todo el mundo está de acuerdo, pero es la historia comúnmente aceptada y no vamos a entrar en este tema, quizá más adelante.

En todo caso, el latín fue durante siglos la lengua de cultura en el Occidente europeo y por lo tanto, prácticamente, la única lengua escrita.

A los países de Europa cuya lengua nacional provenía del latín, aunque insisto en que hay minorías discrepantes, se les llamó latinos, es decir, Francia, España, Rumanía, Italia y Potugal.

A grandes rasgos, ésta es la historia.

Entonces ¿cómo es posible que un ecuatoriano y un peruano descendientes de los incas se denominen latinos? ¿cómo es posible que un americano de origen africano se enorgullezca de ser latino?

Todo empezó con la independencia de Méjico de España en 1821. Los años siguientes fueron un caos para el recién nacido país. En unas décadas, Méjico llegó a perder más la mitad de su territorio: California, Nuevo Méjico, Nevada, Arizona, Tejas, parte de Oregon y de Utah, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y seguro que algo olvido. Un auténtico desastre. Realmente, Méjico podría haber dejado de existir tras la guerra contra EEUU de 1846 a 1848. La capital mejicana fue ocupada por EEUU y sólo cierta mala conciencia por parte de los estadounidenses (no querían ser como los países del otro lado del charco que ocupaban y se anexionaban territorios por África y Asia) hizo que Méjico siguiera vivo como país independiente. Mutilado, pero aún independiente.

Por si todo esto fuera poco, el país vivía en una constante pugna entre liberales y conservadores. Estos últimos pensaron que sería una buena idea implantar una monarquía moderada al estilo europeo, así que se dirigieron a Trieste, hoy Italia, entonces Imperio Austriaco, a ofrecerle el puesto al archiduque Maximiliano de Habsburgo. A Napoleón III, Emperador de Francia, le gustó la idea y mandó a su esposa, la española Eugenia de Montijo, de intérprete y representante. Tras el sí quiero del archiduque, el ejército francés se presentó en Méjico para apoyar al nuevo Emperador. Los soldados franceses no fueron bien recibidos por los liberales mejicanos, es decir, se vieron envueltos en una guerra civil en un país en el que realmente no pintaban nada. Pero, al igual que en África o Asia, Francia buscaba consolidar su estatus de gran potencia colonial en América, continente donde apenas tenía presencia ¿Cómo justificar esta extraña intervención? ¿Dónde se encontraba la afinidad entre Méjico y Francia? Francia apeló a la “latinidad” de ambas naciones entendida como lengua con el mismo origen y religión católica. Francia se consideraba entonces la potencia latina frente a los anglosajonas y protestantes EEUU y Gran Bretaña y la emergente potencia germana: Alemania
Para redondear la historia de las andanzas de Napoleón III en América, hay que hacer mención al amago de intervención en Ecuador por parte de Napoleón III.

De esta manera, los franceses inventaron el término América Latina y los americanos de esos países pasaron a ser latinos.

El problema del término es que es vago e impreciso y, por lo tanto, inútil ¿Quién es y quién no es latino? ¿Es un haitiano latino? ¿Es un indígena boliviano que no habla ni una palabra de español latino? ¿Es un habitante de Aruba latino? ¿Es un ciudadano de Belice latino? ¿Son los canadienses de lengua francesa, quebequeses, latinos?

En mi opinión, es más preciso referirnos a la América Hispana, Iberoamérica, Sudamérica o Centroamérica y por tanto a hispanos, iberoamericanos, sudamericanos y centroamericanos.

88x31

¿Cuánto tienen de helenos los griegos actuales?

Las recientes declaraciones del Primer Ministro de Grecia, Tsipras, declarando que ellos, los griegos, inventaron la democracia, me trajo a la memoria un tema al que le estuve dando vueltas hace tiempo: ¿Son los griegos actuales descendientes de los clásicos?

Repasemos someramente la historia.

Tras la caída de Roma, el actual territorio de Grecia pasó a ser parte de Bizancio, que no era otra cosa que el Imperio Romano Oriental. De hecho, los bizantinos se denominaban a si mismos romanos. Desde el s. VI al VIII, hubo una oleada de invasiones eslavas y albanesas en el actual territorio griego. Siglos más tarde, concretamente en 1453, los turcos conquistaron Constantinopla y se adueñaron de media Europa oriental. Grecia no recuperó la independencia hasta 1832.

En la guerra de independencia contra los turcos, las tres “Potencias protectoras” (Gran Bretaña, Francia y Rusia) echaron una valiosa mano a los griegos. Pero en esta ayuda no había sólo intereses políticos, sino que también existía una enorme simpatía, de corte romántico, hacia la causa griega. Basta nombrar la implicación en la lucha del poeta romántico por excelencia: Lord Byron.

¡Ah, Grecia! ¡Por fin libre del yugo otomano! Grecia, inventora de Europa, de la democracia, patria de Arístoteles, de Platón, pilar de Occidente, cuna de Roma.

Entre tanto entusiasmo progriego, en 1830, un austriaco del Tirol llamado Jakob Philipp Fallmerayer publicó un libro titulado Historia de la Península del Peloponeso en la Edad Media (Geschichte der Halbinsel Morea während des Mittelalters, se puede leer en alemán aquí) que contenía párrafos como éste:

La raza helena ha sido erradicada de Europa, la belleza física, la brillantez intelectual, la innata armonía y la simplicidad, el arte, la competición, la ciudad, el pueblo, el esplendor de la columna y el templo, incluso el propio nombre ha desaparecido de la superficie del continente griego….Ni la más fina gota de sangre helena fluye hoy día por las venas de la población cristiana de Grecia.

Fallmerayer era profesor de Historia en la Universidad de Múnich, aunque entonces no se llamaba así. Casualmente, el entonces rey de Baviera, Luis I, aspiraba a que su hijo Otón se convirtiera en rey de Grecia, cosa que finalmente consiguió en 1832. Mientras tanto, Fallmerayer, para profundizar en su tesis, decidió viajar a Grecia, donde descubrió que en el Ática se hablaba un dialecto albanés llamado arvanítika.

A su vuelta a Múnich se encontró con que su puesto en la Universidad ya no existía. Fallmerayer no era el intelectual más apreciado en la corte del rey de Baviera. Tampoco en Grecia era muy popular: su libro no se publicó allí hasta 1980.

No obstante, se mantuvo en sus trece, aunque haciendo hincapié no sólo en el elemento eslavo, sino también en el albanés. Publicó  un trabajo titulado Albanización y la segunda parte de su Historia de la Península del Peloponeso en la Edad Media en la que afirmaba que la Guerra de Independencia griega no era una revolución helena, sino albanesa.

¿Tenía Fallmerayer intencionalidad política? Es probable. El declive del Imperio Otomano podía suponer un aumento de la influencia rusa en la zona. El Imperio de los zares buscaba atraerse a sus hermanos de sangre eslavos englobados en el Imperio Austriaco y Otomano. Finalmente el choque entre germanos de Alemania y Austria y eslavos, fundamentalmente rusos, acabó por producirse años más tarde ¡y de qué manera! Evidentemente, nos referimos a la  I y II Guerra Mundial.

Tras la guerra entre Grecia y Turquía librada entre 1919 y 1922, se produjo un trasvaso de poblaciones entre Grecia, Turquía, Bulgaria y el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. A Grecia llegaron pobladores del Este y Norte de Tracia, Asia Menor, Norte de Macedonia y costa del Mar Negro. Con el fin de reafirmar la identidad griega de los lugares de asentamiento de estos pobladores, se produjo un cambio en la toponimia que duró de 1926 hasta los años `60. Se tradujeron al griego topónimos no helenos, se buscaron antiguos nombres griegos e incluso se trajeron topónimos de Asia Menor. En este enlace hay una lista de los topónimos eslavos que se eliminaron en favor de los griegos de pura cepa.

En 1941, en plena  II Guerra Mundial, otro germano, esta vez alemán, llamado Max Vasmer publicó un libro titulados Los Eslavos en Grecia (Die Slaven in Griechenland, se puede leer aquí) que abunda en la tesis de Fallmerayer. De nuevo la misma pregunta ¿Tenía intencionalidad política Vasmer? Es también probable. Al ser Grecia un país eslavo más, no se estaba ocupando el país de los admirados helenos, sino que se situaba al mismo nivel que otros países eslavos ocupados.

¡Pero basta ya de tanta literatura! El estado actual de la ciencia nos permite saber el origen de las poblaciones humanas y aquí entro en un tema del que todo lo ignoro, así que me voy a remitir directamente a los estudios genéticos que se exponen aquí y aquí. Lo que se desprende de éstos es que, efectivamente, hay un componente eslavo y dinárico (habitantes originales de los Balcanes) en la actual población griega importante, especialmente en el Norte. En el lado opuesto, se encuentra Creta donde la influencia bárbara parece que es mucho menor.

88x31